Apeiron es el principio o arkhé que el filósofo presocrático Anaximandro propuso como elemento fundamental de todas las cosas. Apeiron sería lo que no tiene límites, lo indefinido, coincidiendo con su etimología (a-, "ausencia"; peras, "límite"), aunque no queda claro si constituye una sustancia o un concepto más abstracto, de aspecto incluso matemático segúin algunos. Comparte su carácter de principio fundamental del universo, con otras principios propuestos por otros filósofos anteriores a Sócrates, cono el agua propuesto como principio por Tales de Mileto, o el aire, propuesto por Anaxímenes. En ese sentido, es un filósofo monista por atribuir un principio único de las cosas, pero llegando a un nivel de abstracción mayor, dada la infinitud del apeiron. Según algunas interpretaciones, los pitagóricos habrían considerado negativamente al apeiron, dado que para ellos la perfección venía dada por la idea de límite, y no por la idea de lo indefinido o infinito.
Ética de mínimos
Considerada especialmente en las situaciones en las que es difícil y problemático establecer unos principios éticos universales, por ejemplo en las sociedades en las que los individuos y organizaciones tienen intereses, perspectivas y valores significativamente diferentes, la ética de mínimos es el conjunto de principios y valores éticos reconocidos, aceptados por consenso y respetados por el conjunto de la sociedad y por cada uno de los miembros que la componen, teniendo como objetivo primordial la convivencia y las justicia, como bases de la vida social. Se conisdera pionero de la ética de mínimos al filósofo alemán Hans Jonas (1903-1993).
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Poema de Parménides: Sobre la naturaleza (Peri physeos)
El poema de Parménides Sobre la naturaleza (Peri physeos) es la única obra escrita del filódofo presocráticos Parménides, que nos ha llegado en forma de 20 fragmentos formando 161 versos o partes de versos (6 de ellos en latín). El poema contiene el pensamiento de Parménides en relación al camino de la verdad, el ser y el pensar.
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Ἵπποι, ταί με φέρουσιν, ὅσον τ᾽ ἐπὶ θυμὸς ἱκάνοι χάσμ᾽ ἀχανὲς ποίησαν ἀναπτάμεναι πολυχάλκους
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ξυνὸν δέ μοί ἐστιν
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εἰ δ᾽ἄγε, τῶν ἐρέω, κόμισαι δὲ σὺ μῦθον ἀκούσας,
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τὸ γὰρ αὐτὸ νοεῖν ἐστίν τε καὶ εἶναι.
5
χρὴ τὸ λέγειν τε νοεῖν τ᾽ ἐὸν ἔμμεναι, ἔστι γὰρ εἶναι,
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λεῦσσε δ᾽ ὅμως ἀπεόντα νόῳ παρεόντα βεβαίως
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οὐ γὰρ μή ποτε τοῦτο δαμῇ, εἶναι μὴ ἐόντα,
8
μόνος δ᾽ ἔτι μῦθος ὁδοῖο οὕτως ἢ πάμπαν πελέναι χρεών ἐστιν ἢ οὐκί. αὐτὰρ ἀκίνητον μεγάλων ἐν πείρασι δεσμῶν ἄλλο πάρεξ τοῦ ἐόντος, ἐπεὶ τό γε μοῖρ᾽ ἐπέδησεν 50 ἐν τῷ σοι παύω πιστὸν λόγον ἠδὲ νόημα
9
εἴσῃ δ᾽ αἰθερίην τε φύσιν τά τ᾽ ἐν αἰθέρι πάντα
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πῶς γαῖα καὶ ἥλιος ἠδὲ σελήνη
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αὐτὰρ ἐπειδὴ πάντα φάος καὶ νὺξ ὀνόμασται
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αἱ γὰρ στεινότεραι πλῆντο πυρὸς ἀκρήτοιο,
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πρώτιστον μὲν ἔρωτα θεῶν μητίσατο πάντων.
14
νυκτιφαὲς περὶ γαῖαν ἀλώμενον ἀλλότριον φῶς
15
αἰεὶ παπταίνουσα πρὸς αὐγὰς ἠελίοιο
16
ὑδατόριζον (sc. τὴν γῆν)
17
ὡς γὰρ ἑκάστοτ᾽ ἔχῃ κρῆσις μελέων πολυπλάγκτων,
18
δεξιτεροῖσιν μὲν κούρους, λαιοῖσι δὲ κούρας
19
femina virque simul Veneris cum germina miscent,
20
οὕτω τοι κατὰ δόξαν ἔφυ τάδε καί νυν ἔασι |
1
Las yeguas que me llevan tan lejos cuanto mi ánimo desearía, me escoltaban, una vez que al camino descendieron, rico en voces, conduciéndome, de una deidad, que por todo su trayecto derechamente lleva al hombre que sabe; por él era llevado, pues por él las yeguas muy atentas me llevaban, 5 arrastrando el carro, y unas doncellas el camino señalaban. Y el eje en los bujes emitía un silbido como de flauta, ardiendo, pues por dos ruedas era impulsado, recubiertas de metal, desde ambos lados, cuando se apresuraban para escoltar las hijas del sol abandonando la casa de la noche, 10 hacia la luz, quitándose de la cabeza con las manos los velos. Allí está el portal de las rutas de la noche y también del día y un dintel lo ciñe y un pétreo umbral. Y el portal mismo, etéreo, está ocupado por grandes hojas; de ellas la Indicadora, rica en castigos, tiene las llaves sucesivas. 15 A ella precisamente, hablando las doncellas con blandas palabras persuaden hábilmente, que el cerrojo, asegurado con un perno, sin demora quisiese retirarles del portal; y éste, del vano una abertura inmensa hizo al abrirse, de puro bronce los ejes en los casquillos alternadamente haciendo girar, 20 con espigas y remaches, ajustados. Así pues, a través del mismo derechamente guiaban las doncellas por la carretera el carro y las yeguas. Y una diosa benévola me recibió y con su mano mi diestra tomó, y en estos términos habló y me dijo: Oh joven, que como compañero de cocheros inmortales 25 y de las yeguas que te llevan, llegas a nuestra morada, alégrate, porque de ningún modo una parca funesta te envió a recorrer este camino, que por cierto alejado de la huella de los hombres está, sino el derecho y la justicia; es necesario empero que todo lo sepas; por un lado, de la verdad persuasiva el corazón inconmovible, 30 por otro, las opiniones de los mortales, que no abrigan convicción verdadera; ello no obstante, también esto aprenderás: cómo lo opinable hubo de ser reconocido enteramente, siendo <,como es,> todas las cosas.
2
Indistinto me es
3
Ea pues, de ellas te hablaré – cuídate tú, en tanto, del relato al escuchar –, cuáles vías únicas de la indagación hay para inteligir: por un lado, cómo es, y también, cómo no es, no debe ser; de la persuasión es el camino, pues acompaña a la verdad. 5 Por otro, cómo no es, y también, cómo es necesario, no debe ser; esta vía, en efecto, te prevengo que es un sendero enteramente privado de persuasión, porque ni conocerías lo que no es, pues ni es factible, ni podrías mostrarlo.
4
Ello mismo, pues, ha de inteligir<se> y ha de ser.
5
Necesario <es> esto: declarar e inteligir que “lo que es” es, pues tiene que ser. Y lo que no es, no es; tales cosas considerar te ordeno; pues de este primer camino de la indagación te , pero también de este otro, por el que los mortales que nada saben 5 yerran bicéfalos, pues la perplejidad en sus pechos conduce una inteligencia errante, y ellos son arrastrados aturdidos y cegatos a la vez, atolondrados, muchedumbre sin decisión, para quienes esto: ser y no, es reputado ser lo mismo y no lo mismo; y para todas las cosas una vía hay de sentido contrario.
6
Contempla cómo estando ausentes, para el intelecto están presentes con firmeza,
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Pues jamás esto se impondrá: que es, “lo que no tiene que ser”,
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Un solo relato ya, por tanto, acerca del camino Así pues, o que completamente sea necesario es, o que no sea en absoluto. Por otra parte, inmóvil en las ataduras de fuertes lazos, además de “lo que es”, porque la parca lo ató 50 Con esto concluyo para ti el discurso cierto y la intelección
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Y conocerás también tanto la naturaleza etérea como en el éter todas
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...cómo la tierra y el sol y también la luna
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Sin embargo, una vez que todo luz y noche fue llamado,
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Pues las más estrechas se llenaron de fuego sin mezcla,
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Antes a Eros concibió que a ninguno de los dioses todos.
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...brillando nocturna, en torno a la Tierra deambulando, una luz extranjera
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.. sin cesar mirando hacia los rayos del sol
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...enraizada en el agua (sc. la tierra)
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Pues así como en cada ocasión se comporta la mezcla de los miembros errantes,
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...en el lado derecho muchachos, en el izquierdo muchachas.
19
Cuando la hembra y el varón de Venus a un tiempo las simientes mezclan,
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Así ciertamente, según la opinión, surgieron estas cosas y ahora son,
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Aporías
Una aporía es una contradicción que aflora al desarrollar un razonamiento que nos lleva a una duda de difícil resolución. Filosóficamente, exiten diferentes actitudes ante las aporías: para los defensores de la dialéctica las aporías son realmente fundamentales para avanzar en el pensamiento y conocimiento, llevándonos a situaciones nuevas que tendrán que resolverse de alguna forma, a través de la síntesis; de hecho, para Sócrates las aporías eran un elemento esencial en su método dialéctico, que empleaba para enseñar a sus alumnos; para los escépticos, en cambio, son reflejo del hecho de hay muchas cosas que no podemos conocer.
Ejemplo de aporía
Si tengo un montón de arena al que quito un grano cada vez, ¿cuándo deja de ser un montón?
Moral de amos y moral de esclavos
La moral de amos y la moral de esclavos, también denominadas moral de señores y moral de siervos, fueron los sistemas morales opuestos e incompatibles entre sí que Friedrich Nietzsche analizó en su obra La genealogía de la moral (1887). En su opinión, la moral de los esclavos, basada en los conceptos de lo bueno y lo malo, nos hace débiles y esclavos y es la moral de la opresión. Para ser libres, ser fuertes en nuestra voluntad, esto es, para desarrollar la voluntad de poder de la que habla Nietzsche, debemos conquistar la moral de los amos, caracterizada por el valor, el orgullo y la fuerza. Para asumir la moral de amos y acabar con la moral de esclavos que nos ha impuesto el cristianismo, Nietzsche proponía una inversión de valores, rechazar lo bueno y lo malo, y sin reparar en la cualidad de nuestras intenciones actuar en favor de nuestros fines, fijándonos para ello únicamente en las consecuencias finales de nuestros actos.