La inclusión social, también llamada inclusividad, es la situación por la que las personas en riesgo o exclusión o que sufren discriminación se socializan, ofreciéndoles las mismas oportunidades que a todas las demás personas para garantizar su desarrollo personal. Va más allá de la integración, ya que además de reconocer y ofrecer oportunidades especiales para las personas vulnerables y con discapacidad en la sociedad, persigue ofrecer oportunidades al mismo nivel que a las personas sin problemas. Además de las acciones y proyectos que se pueden llevar a cabo con estas personas, la inclusión social exige una actitud activa permanente, tanto por parte de la ciudadanía como de las instituciones, reconociendo la diversidad social. Desde esta base, se distinguen estas políticas para lograr la inclusión social: políticas de ampliación de los servicios sociales y de la renta básica, políticas contra la exclusión laboral y a favor del empleo, políticas de vivienda y urbanismo, políticas sociosanitarias, políticas educativas (ver educación inclusiva), políticas culturales y políticas de género.
Rol de género
Los roles de género son aquellos roles que se atribuyen, como conjunto de comportamientos y funciones a desarrollar que se esperan de una persona en el ámbito social, de forma diferenciada a hombres y mujeres en una sociedad, basándose generalmente en estereotipos de género. Como todos los roles, son tendencias aprendidas de la sociedad, incorporadas por la cultura hegemónica, en este caso generalmente por la preeminencia del hombre dentro del sistema patriarcal. La diferenciación de roles de género entre hombres y mujeres es evidente en los ámbitos productivo, reproductivo, comunitario y político. Se utilizan como ideología, para reforzar la diferencia de género, y como forma de organización social y económica. Además, la realización y ejecución de un determinado rol de género por parte de una persona se percibe también como expresión de género y por tanto para etiquetar a las personas en relación a su cumplimiento de género e incluso orientación sexual. Como ejemplos, un rol de género femenino cosiste en que sea la mujer la que se encargue del cuidado de los padres o haga las tareas de limpieza del hogar, mientras que en relación a los hombres estos han de ser emocionalmente duros.
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Conflicto intraemisor
En la teoría de roles, el conflicto intraemisor o conflicto intra emisor ocurre cuando un mismo emisor de rol asigna expectativas o requerimientos incompatibles o contradictorios entre sí; por ejemplo, un conflicto de rol intraemisor ocurriría cuando un director de colegio emite directrices de ser rigurosos y exigentes con el alumnado, pero por otra parte espera de los profesores que califiquen con altas tasas de aprobados.
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