En sociología, hecho social es un término desarrollado por el sociólogo Émile Durkheim con el objetivo de delimitar el objeto o ámbito epistemológico de la sociología. Para Durkheim, un hecho social es un modo de hacer, una entidad factual, externa al individuo y presente con carácter general en la sociedad y con existencia propia, que ejerce una coerción o influencia en el individuo. De esta definición deben subrayarse por un lado, el carácter externo a los individuos de lo social, de forma que el hecho social transciende al individuo y adquiere un carácter objetivo y real que lo convierte en susceptible de investigación científica, y por otro lado, dada la naturaleza coercitiva del hecho social, su carácter inevitable y ubicuo en toda sociedad y en todos los individuos, y susceptible por tanto de establecer leyes científicas de carácter general sobre él a partir de la observación y análisis sistemáticos.
Movimiento antiglobalización
El movimiento antiglobalización, también llamado altermundialismo, es un movimiento social internacional y transversal contra el capitalismo neoliberal, financiero y globalizador imperante desde las últimas décadas del siglo XX, que aboga por una justicia social a nivel global y denuncia la explotación de personas y recursos sin límites y sus consecuencias a nivel planetario en beneficio de los intereses económicos del gran capital. Hay que matizar que el movimiento antiglobalización no es un movimiento en contra de la globalización en sí, sino un movimiento en contra de la globalización como estrategia de dominio y explotación de los intereses del capital. Más concretamente, el movimiento antiglobalización se manifiesta en contra de las desigualdades económicas y sociales, la guerra, la deuda externa de los países en desarrollo, la explotación de recursos naturales por parte de las multinacionales, los problemas medioambientales, el cambio climático, la destrucción de las comunidades locales y las injerencias políticas de las élites, y sus derivadas como la represión política, el aumento de gasto militar y el desgaste de la democracia, cuando no su demolición.
El inicio del movimiento antiglobalización tiene como hito las protestas de Seattle en 1999 contra la celebración de la cumbre de la Organización Mundial del Comercio, y desde entonces ha reunido en su seno a grupos anticapitalistas, ecologistas, feministas, movimientos indigenistas, sindicatos, organizaciones solidarias por el desarrollo y contra la pobreza y movimientos juveniles. Si bien con altibajos, es un movimiento que ha perdurado desde su nacimiento, con varios hitos de movilización, entre los que se puede citar también los movimienos 15M y el movimioento Occupy, en 2011.
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Turismofobia
La turismofobia hace referencia a las actitudes de desprecio, aversión e incluso agresividad contra los turistas por parte de una población local, provocadas por las consecuencias negativas que provoca el sobreturismo o turismo masificado, como la carestía de precios, precariedad económica, pérdida de identidad y otros inconvenientes como suciedad, ruido y contaminación o la propia masificación. Generalmente no se trata de un fenómeno natural u original, sino que es consecuencia de un conjunto de políticas públicas y actuaciones por parte de agentes económicos de calado que promueven una excesiva turistificación que provoca finalmente una saturación turística. De hecho, más que un conjunto de actitudes de la población local, es un proceso que se inicia generalmente con el optimismo por parte de dicha población en relación a los beneficios que genera el turismo, pero que según va llegando a un nivel de saturación pasa del optimismo a la apatía, de ahí a la indignación, el conflicto y desgradaciamente a veces la resignación ante la inevitabilidad del fenómeno. El término turismofobia se creó en 2008 de la mano de un artículo del antropólogo Manuel Delgado Ruiz (no es casualidad que el neologismo surgiese en España, que no en vano es uno de los países líderes a nivel mundial en recepción de turistas), pero luego se ha extendido a nivel internacional (en inglés se traduce como tourism phobia), donde afrimaba que no ha sido el turismo quién ha borrado la historia y la gente de los centros históricos, sino la gestión de la ciudad como negocio.
Consumismo
El consumismo es la tendencia de las personas en la sociedad a adquirir productos y servicios de forma desproporcionada e innecesaria. Se basa en la idea de que el mero consumo nos hace felices y mejores frente a los demás, muchas veces siguiendo los mensajes publicitarios y por un mero efecto de imitación. El consumismo es la ideología básica de las sociedades capitalistas avanzadas y una condición fundamental para el desarrollo del capitalismo; de hecho, las sociedades capitalistas modernas se denominan al mismo timepo sociedades de consumo. Las estrategias para foemtar el consumismo son, entre otras, la obsolescencia programada; los créditos destinados a consumir desmesuradamente y el impulso a través de la publicidad de las compras por impulso, no razonadas y caprichosas.
Las consecuencias del consumismo son severas: genera graves problemas medioambientales, provocados por la sobreexplotación de los recursos; perjudica por completo la situación financiera de las personas y familias, que comprando cosas que no necesitan, llegando a endeudarse y desequilibrar los presupuestos familiares y a dejar insatisfechas sus necesidades básicas.
Como alternativa, se propone un consumo responsable o razonable, tomando conciencia del impacto social y medioambiental de todo lo que consumimos, y adaptando nuestro consumo a nuestras necesidades reales. Para ello son imprescindibles los programas educativos, especialmente entre niños y jóvenes, y la inclusión del consumo en la agenda pública.
