Jaula de hierro

La jaula de hierro es un símil utilizado por Max Weber para hacer referencia a la pérdida de libertad y autonomía que sufre el ser humano como consecuencia del desarrollo de la racionalización intensiva y la burocracia como formas de organización fundamentales en las sociedades modernas industriales, dejando a un lado los lazos comunitarios tradicionales y estableciendo la eficacia como único criterio de las organizaciones. La jaula de hierro preserva las capacidades del individuo, pero le priva de su autonomia, supeditando todo su trabajo, el sentido de la vida, en aras del beneficio de la organización burocrática, provocando lo que denominó el desencantamiento del mundo. La metáfora fue acuñada por Weber en el libro La ética protestante y el espíritu del capitalismo, escrito entre 1904 y 1905.

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Intelectual orgánico

Desde la definición de intelectual  com persona que desarrolla labores organizativas y de producción teórica, ideológica y cultural dentro de un sistema socioeconómico, Antonio Gramsci definió el intelectual orgánico como aquella figura de intelectual especialmente dedicada y comprometida a la producción, difusión y toma de conciencia ideológica de una clase concreta en aras a lograr la hegemonía cultural frente a otras clases. Desde esta definición, el intelectual orgánico puede pertenecer tanto a la clase obrera como a la clase burguesa, lejos del reduccionismo que a veces limita la figura del intelectual orgánico al intelectual comprometido con la clase obrera. 

Cultura de masas

La cultura de masas es el conjunto de productos culturales creados por los medios de comunicación de masas, dirigidos a un público heterogéneo, pero que a la vez demuestra una cierta unidimensionalidad, como producto de la ideología dominante, además de constituir una máquina de producción de hegemonía gracias al poder que han adquirido aquellos medios. La gran paradoja de la cultura de masas es cómo consigue dirigirse a un público heterogéneo con determinados productos culturales. Para responder a esta paradoja, la cultura de masas se ha caracterizado por el sincretismo y, por tanto, la ambigüedad, a través de la recopilación de representaciones contrapuestas, pero siempre con el mismo estilo o estética (por ejemplo, el tono de hablar, la indumentaria,...). El filósofo de la escuela de Fráncfort Theodor Adorno ha sido el principal pensador que ha analizado el concepto de cultura de masas y su relación con el consumo de masas y la industria cultural.

Brecha de confianza

La brecha de confianza es un tipo de brecha de género según la cual los hombres se sienten más seguros con las capacidades y responsabilidades que les corresponden mientras las mujeres se muestran inseguras y dudan en poder cumplir con las responsabilidades que se les asignan. No es más que una variante de género del llamado síndrome del impostor, que se produce por la escasa autoestima femenina desarrollada por la influencia por el patriarcado a fuerza del menosprecio hacia las mujeres. La brecha de confianza es en muchos casos la causante del suelo pegajoso y del techo de cristal. Según los estudios realizados, sin embargo, las mujeres son tan capaces de desarrollar como los hombres o mejor la mayor parte de las tareas y proyectos, dejando claro así que la escasa autoestima de las mujeres es un problema social y no en general un problema individual de las mujeres; además del trabajo social beneficioso a largo plazo, sin embargo, el hecho de que las mujeres trabajen individualmente la autoestima es una herramienta muy importante a corto plazo para superar la brecha de confianza.

Como desigualdad autopercibida en la autoconfianza y autoestima entre hombres y mujeres, la brecha de confianza entre sexos, especialmente en el ámbito profesional, provoca que los hombres suelen sentirse más seguros de sus capacidades en comparación a las mujeres, lo que implica que las mujeres se retraigan a la hora de optar a puestos de trabajo de alto nivel o a la promoción profesional dentro de una organización. Por otro lado también, a la hora de desempeñar sus tareas profesionales, dado que las mujeres minusvaloran sus capacidades y desempeños, estas tienen tendencia a implicarse más que los hombres en el cumplimiento de las tareas, con el objeto de compensar dicha falta de confianza, lo que a la larga puede provocar también un estrés comparativamente alto en las mujeres, frente a los hombres, más ansiedad, ...; esto es, el círculo vicioso del sexismo.

Factores demográficos (fuerzas demográficas)

Los factores demográficos o fuerzas demográficas hacen referencia a las tendencias y pautas que se dan en la evolución y características demográficas (edad, composición por sexos, origen, ...) de una población y que pueden influir en el diseño y planificación de políticas a nivel institucional y corporativo. Los factores demográficos se sitúan dentro del denominado análisis del macroentorno. 

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