La racionalidad es la propiedad que tienen las proposiciones, argumentaciones, teorías y acciones de haber sido formuladas a través de la aplicación de un método o medios que garantizan su coherencia intrínseca, lógica o relacionada con su posibilidad o factibilidad de acuerdo a unos fines planteados. Es evidente que una definición tan simple debe tildarse como poco de reduccionista; pon un lado, porque las enormes diferencias en la naturaleza de las proposiciones; por ejemplo, desde una proposición meramente matemática hasta la valoración de una obra de arte, pasando por la elaboración de una ensalada; y por otro, por las diferentes perspectivas de lo que se considera racional, esto es, si se refiere a algo lógico, coherente, adecuado en su argumentación, factible o práctico, entre otros. En este sentido, Max Weber distinguía entre la racionalidad formal o de tipo técnico, determinada a partir de proposiciones lógicas o técnicas, y la racionalidad material, guiada por postulados de valor, y relacionada con el sentido de una proposición o acción. Max Horkheimer, por su parte, distinguió entre racionalidad subjetiva, relativa a la adecuación de los medios a los fines de un determinado sujeto, y la racionalidad objetiva. relacionada con los fines en sí y determinada por la armonía de los hombres en la sociedad y la naturaleza.
Ideas innatas
En la filosofía de Descartes, las ideas innatas son los conceptos que el ser humano entiende y comprende sin previa percepción o experiencia, entre otros Dios, el alma, la causa y la sustancia. Son un principio básico de la filosofía racionalista europea continental de los siglos XVII y XVIII, cuyos máximos representantes son el propio Descartes, Spinoza y Leibniz.
Así pues, adoptadas como base del racionalismo, las ideas innatas son contenidos puros de la mente, a priori, que existen y se derivan del propio yo y su cogito ergo sum, de la razón, y por tanto tienen veracidad y validez absolutas. Se denomina innatismo de las ideas a la teoria y pensamiento derivados de la afirmación de las ideas innatas, que se opone a la tabula rasa o mente vacía de los empiristas, según la cual se va adquiriendo conocimiento según la mente va adquiriendo experiencia.
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Equidad
La igualdad, en sus vertientes económica, social o educativa entre otras, debe entenderse generalmente como una situación ideal o meta a conseguir y no como un requerimiento o condición de justicia de los fenómenos y procesos sociales cotidianos.
El hecho es que en la realidad social nos encontramos con que las personas, grupos y clases sociales parten de diferentes problemáticas propias de modo que tratarlos a todos con igualdad implica finalmente que las diferencias sociales se perpetúan en el tiempo. Es por ello que el concepto de equidad se define y desarrolla como el trato diferencial que hay que otorgar a los diferentes en origen o esencia en base a las necesidades o desventajas de cada uno para que finalmente cada uno de ellos se encuentre en situación de igualdad de oportunidades frente al resto y finalmente se llegue a una situación de igualdad social. Un ejemplo claro es el relativo a los sexos: la equidad en el trato a los sexos en los ámbitos social y laboral exige que las mujeres disfruten de discrminación positiva respecto a los hombres por las desventajas propias del hecho de ser mujer, por ejemplo en relación al hecho de la maternidad o de la diferencia de fuerza física respecto a los hombres.
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Simplex intuitus
Simplex intuitus, también simplex mentis intuitus, es la facultad básica y original de la mente humana de percibir y conocer ciertas verdades y principios básicos de las cosas, de forma clara e indubitable, tanto por nuestra capacidad mental como también por el ser de esas verdades, que son necesarias, y por lo tanto necesariamente conocidas. La expresión y el concepto de simplex intuitus fue introducidad por el filósofo escolásrtico Tomás de Aquino. El principio del simplex mentis intuitus se ha considerado la basee del cogito ergo sum cartesiano.
El movimiento se demuestra andando
El movimiento se demuestra andando es una frase atribuida al filósofo cínico Diógenes de Sinope que defiende el principio de evidencia de las cosas y el pragmatismo, frente a las disquisiciones y discusiones que los antiguos filósofos griegos de su época desarrollaban sin ninguna conclusión en relación a la naturaleza y realidad del movimiento. Hoy en día se utiliza en general de forma irónica para expresar el sinsentido de analizar, discutir y poner en duda por cuesntiones menores afirmaciones y realidades evidentes.
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