Simplex intuitus

Simplex intuitus, también simplex mentis intuitus, es la facultad básica y original de la mente humana de percibir y conocer ciertas verdades y  principios básicos de las cosas, de forma clara e indubitable, tanto por nuestra capacidad mental como también por el ser de esas verdades, que son necesarias, y por lo tanto necesariamente conocidas. La expresión y el concepto de simplex intuitus fue introducidad por el filósofo escolásrtico Tomás de Aquino. El principio del simplex mentis intuitus se ha considerado la basee del cogito ergo sum cartesiano.

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Condición sine qua non

Condición sine qua non es una expresión que se refiere a la condición o circunstancia que es absolutamente indispensable  y necesaria,  para la existencia y cumplimiento de otra, de forma que sin la cual no ("sine qua non") es posible que se produzca la cosa que se persigue. Como sinónimo puede utilizarse la expresión condición necesaria.

Materialismo epistemológico

El materialismo epistemológico es la postura filosófica que afirma que el conocimiento sólo es posible apelando a la realidad material o física de las cosas, en tanto en cuanto dicha realidad es observable y por tanto susceptible de evidencia empírica, careciendo de este modo de valor todo enunciado de carácter metafísico.

Corporeidad humana (corporalidad humana)

La corporeidad humana o corporalidad humana es la consideración del cuerpo material como parte esencial de la realidad humana, tanto en su forma orgánica como también simbólica. Hace referencia también a la representación humana en forma de cuerpo en una obra de arte. 

A lo largo de la historia de la filosofía, la corporeidad se ha pensado generalmente en su relación al alma, siendo de esta forma el dualismo antropológico, la dualidad entre cuerpo y alma, como uno de los paradigmas fundamentales que ha guiado los filósofos en su pensamiento sobre el ser humano. 

La Ciudad de Dios (Agustín de Hipona): ciudad celeste y ciudad terrenal

La ciudad de Dios es el nombre de la obra escrita por Agustín de Hipona (354-430), con el título original en latín De civitate dei contra paganos, en el que aborda su visión filosófica de la historia. En esta obra, el filósofo distingue entre la ciudad terrenal que, siempre desde el cristianismo, está formada por los paganos que viven contra Dios a través del egoísmo e idolatría, por un lado, que se ha identificado a veces ocn el Estado o el Imperio Romano de la época, y la ciudad celeste, por otro, o formada por los creyentes que viven por el amor a Dios, la iglesia en el mundo, ambas en constante conflicto y choque, aunque actúan al mismo tiempo confundidos, ya que en la propia iglesia de cada momento existen justos e injustos, buenos y malos. Naturalmente, estas ciudades deben entenderse en sentido metafórico, no como ciudades verdaderas, sino como situaciones espirituales. 

A través de este dialéctica entre ciudades, Agustín de Hipona afirma la evolución lineal de la historia, que culminará en la ciudad de Dios, a diferencia de las historias cíclicas de Oriente y otras filosofías, y plantea la historia y la política en forma lucha entre el amor a Dios y el amor a los bienes materiales de la tierra. Diríase, pues, que la obra filosófica La ciudad de Dios es una cosmovisión o concepción del mundo completa, que indica cómo el mundo y la historia evolucionan. Más concretamente, según Agustín de Hipona, la Ciudad de Dios será la que prevalecerá tras triunfar la ciudad celestial, con el fin de los tiempos, siempre metafóricamente, formada por los ángeles y resucitados a los que se dará vida eterna, en contraposición al infierno. 

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