Falsa meritocracia

La falsa meritocracia es un disfemismo o expresión peyorativa utilizada para denominar al discurso falaz que afirma que la motivación, el esfuerzo y el talento son los factores primordiales para el éxito personal, ignorando al mismo factores sociales estructurales como la clase social, la red de contactos, el género, el racismo u otro tipo de discriminación. La difusión y extensión del discurso de la falsa meritocracia, al no corresponderse con la realidad,  genera frustración y culpabilidad entre las personas que creen en la meritocracia y se esfuerzan por mejorar cuando finalmente no consiguen los objetivos que se habían fijado, además de perpetuar las desigualdades sociales, al no considerar el cambio social o político como herramientas para mejorar la vida de cada uno de nosotros. La falsa meritocracia se integra generalmente dentro de un discurso reaccionario y neoliberal, que no critica el sistema capitalista como sistema socioeconómico que genera inevitablemente injusticia.

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Corporativismo

El corporativismo es la doctrina que defiende que la estructura socioeconómica debe basarse debe basarse en corporaciones o asociaciones que agrupen a personas de igual interés, como sindicatos y asociaciones profesionales, con el fin de desarrollar una solidaridad orgánica encarnada en la propia sociedad. Se relaciona con la corriente sociológica epistemológica del funcionalismo, entendiendo a las corporaciones como órganos funcionales que fomentan la armonía y la solidaridad social. El corporativismo se ha asociado tanto a las corrientes políticas del fascismo y como al liberalismo. Émile Durkheim fue uno de los principales pensadores que estudió y defendió el corporativismo: consideró que los problemas sociales no se solucionan a través de leyes, ya que los problemas sociales son en definitiva problemas morales, y por tanto hay que superarlos solidariamente, a través del corporativismo.

En la actualidad, se hace referencia al corporativismo en sentido negativo, utilizándose ante todo para designar la conducta de las instituciones que defienden los intereses de los miembros de un grupo, sin tener en cuenta los perjuicios causados a los demás.

Regulación social (regulación del orden social)

La regulación del orden social o regulación social es el conjunto de instituciones y mecanismos sociales que se desarrollan en una sociedad para mantener el orden o equilibrio social, con el objetivo de que el sistema social, como conjunto de elementos y agentes sociales interrelacionados entre sí, perdure y se haga sostenible en el tiempo. La regulación del orden social incluye elementos como la ideología e institucioesn de coerción y represión como la policía. 

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Patriarcado (sociedad patriarcal)

El patriarcado es una relación de poder, dominación y subordinación del hombre sobre la mujer, en la que las hombres utilizan y oprimen a las mujeres. Las sociedades en las que el patriarcado tiene una presencia predominante se denominan sociedades patriarcales. Frecuentemente, se une el patriarcado la idea de la orientación heterosexual, según la cual la mujer debe vivir su sexualidad únicamente en relación a los hombres, denominándose heteropatriarcado a ese sistema de dominación sociosexual. El patriarcado impone a las mujeres un sistema de género en el que se asigna a las mujeres un conjunto de roles sociales en beneficio de los intereses de los hombres, desarrolándose de esta forma, la heterosexualidad como orientación sexual dominante, la división sexual del trabajo, una jerarquía social en la que las mujeres son relegadas y la construcción de un arquetipo de mujer femenina.

Relevo generacional

En sentido amplio, el relevo generacional es un proceso de renovación social, demográfica, social y económica, por el cual las generaciones jóvenes retoman las funciones de las generaciones anteriores que se van retirando y desapareciendo. El relevo generacional es fundamental para la supervivencia de la sociedad en todos sus ámbitos. Precisamente, el principal problema de las sociedades de los siglos XX y XXI es la falta de relevo generacional, especialmente en las zonas rurales, cuando los jóvenes que han crecido en una comarca no son capaces de asumir y sobrevivir la responsabilidad de las tareas socioeconómicas (profesiones) y culturales (costumbres, lengua,...) que desempeñaban los ancianos, por razones demográficas o por fallar la transmisión social.

En un sentido más estricto, el relevo o reemplazo generacional es un concepto puramente demográfico que indica que el número de nacidos en una población basta para sustituir a los fallecidos, para que la población no disminuya. Sin embargo, es erróneo pensar que la sustitución generacional está asegurada cuando el número de nacimientos es mayor que el número de defunciones, ya que comparar el número de nacimientos y el número de defunciones se relaciona no con la sustitución sino con el crecimiento natural. En concreto, la tasa de reemplazo generacional indica el número medio de hijos que debería tener cada mujer para mantener la población en equilibrio, cifra que en los países avanzados es de 2.1, aunque es mayor en los países subdesarrollados debido a la mortalidad infantil.

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