Ecocentrismo

El ecocentrismo es una perspectiva ambientalista según la cual la naturaleza, como conjunto interrelacionado de seres vivos y materia inerte original, es decir, como sistema ecológico, se constituye como pilar del mundo y por tanto debe ser sujeto de protección, superando el antropocentrismo como visión de la naturaleza como objeto de explotación por parte del ser humano y para su provecho. Lejos de ignorar la existencia humana, el ecocentrismo existe también para la humanidad, como parte consciente de la naturaleza y agente en ella. El ecocentrismo como concepto teórico fue desarrollado de la mano del filósofo Arne Naess  y ha influido en la consideración de la naturaleza como sujeto de derecho y ha constituido una base teórica para la ecología profunda.

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Verdad relativa

Una verdad relativa, contrapuesta a la verdad absoluta, es aquella proposición que es cierta o verdadera dependiendo de las circunstancias, del momento en el tiempo o del sujeto que la valora. En sentido estricto, puede afirmarse que la propia expresión de verdad relativa es un oxímoron o contradicción, ya que si una proposición tiene un valor de verdad mutable que depende de la situación, no es una verdad. Ejmeplos de verdades relativas son "el pan integral es mejor que el pan blanco" (ya que esto no es cierto en todas las situaciones) y  "Barcelona es la ciudad más bonita de Europa" (ya que depende de la persona que lo valore, esto es, es una verdad subjetiva).

Paradigma dominante (paradigma prevaleciente)

Un paradigma dominante o paradigma prevaleciente es un paradigma epistemológico o de investigación que se adopta como estándar y es aceptado por la mayoría de la comunidad científica o académica en un área de conocimiento concreta y en general en la sociedad, de modo que la actividad y los resultados científicos deben ajustarse a sus principios establecidos para tener legitimación y aceptación.

La Ciudad de Dios (Agustín de Hipona): ciudad celeste y ciudad terrenal

La ciudad de Dios es el nombre de la obra escrita por Agustín de Hipona (354-430), con el título original en latín De civitate dei contra paganos, en el que aborda su visión filosófica de la historia. En esta obra, el filósofo distingue entre la ciudad terrenal que, siempre desde el cristianismo, está formada por los paganos que viven contra Dios a través del egoísmo e idolatría, por un lado, que se ha identificado a veces ocn el Estado o el Imperio Romano de la época, y la ciudad celeste, por otro, o formada por los creyentes que viven por el amor a Dios, la iglesia en el mundo, ambas en constante conflicto y choque, aunque actúan al mismo tiempo confundidos, ya que en la propia iglesia de cada momento existen justos e injustos, buenos y malos. Naturalmente, estas ciudades deben entenderse en sentido metafórico, no como ciudades verdaderas, sino como situaciones espirituales. 

A través de este dialéctica entre ciudades, Agustín de Hipona afirma la evolución lineal de la historia, que culminará en la ciudad de Dios, a diferencia de las historias cíclicas de Oriente y otras filosofías, y plantea la historia y la política en forma lucha entre el amor a Dios y el amor a los bienes materiales de la tierra. Diríase, pues, que la obra filosófica La ciudad de Dios es una cosmovisión o concepción del mundo completa, que indica cómo el mundo y la historia evolucionan. Más concretamente, según Agustín de Hipona, la Ciudad de Dios será la que prevalecerá tras triunfar la ciudad celestial, con el fin de los tiempos, siempre metafóricamente, formada por los ángeles y resucitados a los que se dará vida eterna, en contraposición al infierno. 

Valores humanos

Los valores humanos son los principios morales compartidos que guían las vidas de las personas individualmente. Si bien estos valores deben ser desarrollados individualmente, al mismo tiempo se van configurando de forma compartida en el timepo, insertados en una cultura y sociedad concretas y generalmente transmitidos de generación en generaciópmn. La relevancia y fuerza de estos valores es tanto mayor cuanto más compartidos sean; así, en la cúspide de los valores humanos encontramos los valores universales, aqueelos que son reconocidos por todas las personas en general, independientemente de su origen o condición. No es fácil dar una lista exhaustiva, pero se puede afirmar que generalmente se consideran valores humanos la justicia, la paz, la solidaridad, la lealdad, el amor, la verdad y el esfuerzo. 

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