Paradigma dominante (paradigma prevaleciente)

Un paradigma dominante o paradigma prevaleciente es un paradigma epistemológico o de investigación que se adopta como estándar y es aceptado por la mayoría de la comunidad científica o académica en un área de conocimiento concreta y en general en la sociedad, de modo que la actividad y los resultados científicos deben ajustarse a sus principios establecidos para tener legitimación y aceptación.

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Axioma

Un axioma es una proposición que se toma por verdadera por sí misma, sin necesidad de deducción, verificación o demostración, y que se toma como base o condición para la construcción de ulteriores razonamientos y conocimientos. 

Verdad (Platón)

En la filosofía de Platón, la verdad es el atributo esencial de las ideas, frente a las cosas del mundo sensible, meramente ilusorias y por tanto lejos de la verdad. La verdad está, pues, en el mundo de las ideas, y dentro de este el principio rector que crea y guía la verdad de estas ideas es la idea del Bien, que prevalece sobre todas las demás ideas.

Libre albedrío

El libre albedrío es la capacidad libre y autónoma que tiene cada individuo de elegir y decidir en lo que atañe a su vida en base a su voluntad personal propia, utilizando para ello la razón, su instinto o basándose en sus intereses propios. Es una faceta básica y fundamental de la libertad individual. El libre albedrío ha sido objeto de reflexión filosófica a lo largo de la historia, relacionado sobre todo con el debate entre determinismo, por un lado, según el cual todo está fijado de antemano, incluso nuestro comportamiento, de forma que en realidad no tenemos capacidad de elección, e indeterminismo, por otro, posición contraria según la cual sí habría espacio vital para que cada uno construya su voluntad y su vida. 

Argumento de autoridad

Un argumento de autoridad o  argumento basado en la autoridad, conocido también por el nombre latino argumentun ad verecundiam o magister dixit, consiste en hacer referencia a las personas que afirman o están de acuerdo con una proposición con el objetivo de mostrar que es cierta o correcta. Por ejemplo, en la afirmación "según Keynes, la decisión más acertada para reducir el desempleo es aumentar el gasto público"  se utiliza el argumento de autoridad porque se invoca al famoso economista Keynes y al hecho de que propuso eso mismo para justificar la receta del aumento del gasto público para reducir el desempleo. En sentido estricto, los argumentos de autoridad se consideran falacias, es decir, son argumentos falsos o nulos, ya que una afirmación no puede considerarse como demostrada porque algunas personas la consideran verdadera o correcta. Aunque no se puede utilizar como prueba, sí se admite como recurso retórica o reforzar un argumento cuando el personaje al que se alude es una personalidad reconocida o experto en el tema.

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