El quijotismo es la actitud y comportamiento de aquel, que como Don Quijote, se involucra en causas que no le atañen de ningún modo, en busca de fama o satisfacción personal, pero de forma que generalmente acaban suponiéndole un embrollo o enredos de los que suele salir mal parado. Se suele utilizar como sinónimo de idealismo o utopismo falso o fuera de la realidad, que a veces lleva al final al que adopta esa actitud a recular y no cumplir o ser coherente con lo que había predicado en un principio.
Burocracia
Originalmente, la burocracia (bureau, "lugar de trabajo", en francés, y del griego antiguo kratos, "poder") es un sistema de trabajo y gestión en el que el trabajo se realiza con reglas y reglas determinadas, en el que los deberes de los trabajadores están perfectamente definidos, y en el que se realiza una rigurosa coordinación y control. En una burocracia priman los objetivos de la organización y se excluyen los intereses personales y privados de sus miembros.
Al sociólogo Max Weber (1864 – 1920) se le debe el estudio más profundo de la burocracia. Después de examinar los sistemas administrativos de la historia y del mundo entero, adoptó como características principales de estos sistemas el poder, siendo este la facultad de obligar a hacer algo de una manera determinada, y la autoridad la legitimación de esa autoridad. Distinguió tres tipos de autoridad: la tradicional (basada en la tradición o en lo sagrado), la carismática (basada en el liderazgo de las personas) y la racional-legal (basada en las normas). La burocracia es, para Weber, la forma de organización propia de la autoridad racional-legal. En concreto, la burocracia se caracterizaría por el cumplimiento de normas y reglas, el predominio de la comunicación formal y oficial, la división del trabajo, la jerarquía, los trabajos estandarizados, la promoción por capacidades técnicas, la profesionalización y la impersonalidad. Para Weber, la burocracia es la principal forma de organización de la sociedad capitalista, caracterizándose espcialmente por su eficiencia. Aunque evidenció las ventajas de este modo de organización, también hizo una crítica de ello censurando que la burocracia colocaba al individuo en una jaula de hierro.
Karl Marx (1818-1883) también estudió la burocracia, pero para él no era más que un sistema corrupto de protección y consolidación de la autoridad de la clase dominante, formada por funcionarios. Hoy, por lo menos en el lenguaje vulgar, lo que ha prevalecido es esa idea negativa de la burocracia, de la ineficiencia, ineptitud y negligencia.
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Ocio
El ocio es el conjunto de actividades que una persona realiza voluntariamente durante el tiempo libre con el objetivo de descansar, divertirse o desarrollarse personalmente. Además de esta funciones a nivel individual, el ocio incluye funciones sociales relacionadas con la socialización y la cohesión social y una función económica importante, de hecho la mercantilización del ocio es un fenómeno creciente en las sociedades modernas y buena prueba de ello es el turismo como sector de importancia clave en la economía.
Construcción social
Una construcción social es una forma de percibir y valorar la realidad que se conforma colectivamente y que condiciona e influencia los modos de percebir y valorar individuales y subjetivos. También se denomina construcción social a la realidad colectiva formada al final de dicho proceso. La herramienta fundamental para desarrollar una construcción social de la realidad es el lenguaje; por ejemplo, para saber que cuando decimos "mesa" nos referimos a una mesa en la realidad, debemos ponernos de acuerdo en que "eso" es una mesa. Pero la mismo tiempo, en conceptos más complejos, especialmente en los relacionados con la cultura o la ideología, también se utilizan la legitimización y la institucionalización, frecuentemente a través del poder.
Cuando se dice que "algo" es una construcción social, se suele utilizar de forma peyorativa, en el sentido de rechazar que ese algo tenga una existencia verdadera o real; por ejemplo, se afirma desde el feminismo que el género es una construcción social y también desde aquellos que reivindican la homosexualidad se argumenta que la heterosexualidad es una orientación sexual construida socialmente. Sin embargo, una construcción social es totalmente verdadera y real; de hecho, toda la realidad se construye socialmente, todo es una construcción social.
La escuela sociológica que desarrolla el concepto de construcción social es el construccionismo social.
Objetivación (objetivización)
La objetivación u objetivización es el proceso social y psicológico por el cual se excluye, elimina y considera como objeto o cosa cualquier elemento de identidad o subjetividad de las personas. De otro lado y en general, también se refiere a asignar un carácter independiente del sujeto a algo que procede del sujeto o le pertenece. Según otra acepción, consiste en dar objetividad a una afirmación, opinión o argumento, hacer que se ajuste a la realidad para que sea verificable. Finalmente, también puede significar la realización de algo, es decir, el devenir en cosa.
Como ejemplo de la primera acepción, se dice que en materia laboral los obreros son objetivados, porque son considerados como pura fuerza de trabajo, en forma de máquinas, hasta provocar finalmente la alienación y perder finalmente su identidad y su conciencia; precisamente para referirse a la explotación y a la objetivación que el sistema capitalista produce sobre los obreros se emplea en su mayor parte el término alienación.
En la actualidad, el término objetivación se utiliza especialmente en relación al cuerpo, ya que el cuerpo de la mujer se considera objeto desde la ideología del heteropatriarcado, retratando a la mujer como un soplo que deben disfrutar los hombres, esta objetivación va más allá y genera unos cánones estéticos sobre el cuerpo de la mujer que las mujeres también asumen personalmente, iniciando un proceso de autobjetivación, haciendo hincapié en los atributos sexuales llegando a la hipersexualización. La objetivación es el mecanismo que obliga a las mujeres a ponerse elegantes y guapas, a mostrarse bellas a los ojos de los hombres. Las mujeres que no obtienen los cánones estéticos de la mujer que generan objetivaciones pueden sufrir trastornos como la despersonalización, la vergüenza, la ansiedad, la depresión y finalmente la anorexia. Al final, esos cánones estéticos llegan a los hombres, creando imágenes ideales para ellos. La objetivación es un fenómeno que también se ha percibido en la medicina, tomando a los enfermos como meros cuerpos, en el mejor de los casos, o simplemente como números.