En su acepción ordinaria, subjetividad es la cualidad de ser subjetivo, la manera de pensar y expresar las cosas desde el punto de vista personal. Por ejemplo, la proposición "el libro que estoy leyendo no me gusta nada" es totalmente subjetiva, es decir, se refiere a la subjetividad.
En filosofía, sin embargo,
la subjetividad tiene un significado distinto, aunque este significado es múltiple y difuso, dependiendo del filósofo y la escuela filosófica. Podría decirse, en general, que la subjetividad es el modo de percibir, sentir y pensar el yo mismo, el
sujeto individual. De esta definición se han dado diferentes interpretaciones. En la modernidad, especialmente después de René Descartes (1596-1650), se considera que la subjetividad se configura de forma autónoma y racional, el sujeto es aquel que piensa, con todas las implicaciones que ello tiene de cara al mundo; sin embargo, a partir del siglo XIX se produce una ruptura y se plantea que el sujeto se constituye a través de las relaciones sociales, por ejemplo del poder, y no sólo de la individualidad de uno mismo. Tanto desde el marxismo, desde el psicoanálisis, como desde el estructuralismo se divide la unidad del yo, se puede decir que yo somos otros: el marxismo afirma que el sujeto está constituido por la economía, en el psicoanálisis queda sometido al inconsciente, y en el estructuralismo, desde el punto de vista de Michel Foucault, es el poder el que modera al sujeto; el existencialismo resalta la necesidad de que los sujetos den significado a su subjetividad, a su existencia, atrapados en la
contingencia del mundo.