Turismofobia

La turismofobia hace referencia a las actitudes de desprecio, aversión  e incluso agresividad contra los turistas por parte de una población local, provocadas por las consecuencias negativas que provoca el sobreturismo o turismo masificado, como la carestía de precios, precariedad económica, pérdida de identidad y otros inconvenientes como suciedad, ruido y contaminación o la propia masificación. Generalmente no se trata de un fenómeno natural u original, sino que es consecuencia de un conjunto de políticas públicas y actuaciones por parte de agentes económicos de calado que promueven una excesiva turistificación que provoca finalmente una saturación turística. De hecho, más que un conjunto de actitudes de la población local, es un proceso que se inicia generalmente con el optimismo por parte de dicha población en relación a los beneficios que genera el turismo, pero que según va llegando a un nivel de saturación pasa del optimismo a la apatía, de ahí a la indignación, el conflicto y desgradaciamente a veces la resignación ante la inevitabilidad del fenómeno. El término turismofobia se creó en 2008 de la mano de un artículo del antropólogo Manuel Delgado Ruiz (no es casualidad que el neologismo surgiese en España, que no en vano es uno de los países líderes a nivel mundial en recepción de turistas), pero luego se ha extendido a nivel internacional (en inglés se traduce como tourism phobia), donde afrimaba que no ha sido el turismo quién ha borrado la historia y la gente de los centros históricos, sino la gestión de la ciudad como negocio.

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Sociedad civil

La sociedad civil es la esfera social y pública que se distingue de la actuación del Estado, englobando movimientos sociales, asociaciones y todo tipo de iniciativas sociales. Aunque el término se ha extendido hasta elsiglo XX, las referencias al respecto vienen de antaño. Más precisamente, el filósofo John Lockedesarrolló la idea de una sociedad civil ideal, constituida a través de un contrato social, donde el estado actúa únicamente para proteger los derehos y la libertad económica; John Stuart Mill añadió los derechos y libertades civiles para definir lo que debe ser una sociedad civil. A lo largo del siglo XX, el rol político de la sociedad icivl se ha ido incrementando, y hoy en día se define como el conjunto de actores sociales que tomas decisiones políticas y económicas junto el Estado y las Administraciones Públicas, con el objeto de promover la descentralización y la participación ciudadana.

Burocracia

Originalmente, la burocracia (bureau, "lugar de trabajo", en francés, y del griego antiguo kratos, "poder") es un sistema de trabajo y gestión en el que el trabajo se realiza con reglas y reglas determinadas, en el que los deberes de los trabajadores están perfectamente definidos, y en el que se realiza una rigurosa coordinación y control. En una burocracia priman los objetivos de la organización y se excluyen los intereses personales y privados de sus miembros.

Al sociólogo Max Weber (1864 – 1920) se le debe el estudio más profundo de la burocracia. Después de examinar los sistemas administrativos de la historia y del mundo entero, adoptó como características principales de estos sistemas el poder, siendo este la facultad de obligar a hacer algo de una manera determinada, y la autoridad la legitimación de esa autoridad. Distinguió tres tipos de autoridad: la tradicional (basada en la tradición o en lo sagrado), la carismática (basada en el liderazgo de las personas) y la racional-legal (basada en las normas). La burocracia es, para Weber, la forma de organización propia de la autoridad racional-legal. En concreto, la burocracia se caracterizaría por el cumplimiento de normas y reglas, el predominio de la comunicación formal y oficial, la división del trabajo, la jerarquía, los trabajos estandarizados, la promoción por capacidades técnicas, la profesionalización y la impersonalidad. Para Weber, la burocracia es la principal forma de organización de la sociedad capitalista, caracterizándose espcialmente por su eficiencia. Aunque evidenció las ventajas de este modo de organización, también hizo una crítica de ello censurando que la burocracia colocaba al individuo en una jaula de hierro.

Karl Marx (1818-1883) también estudió la burocracia, pero para él no era más que un sistema corrupto de protección y consolidación de la autoridad de la clase dominante, formada por funcionarios. Hoy, por lo menos en el lenguaje vulgar, lo que ha prevalecido es esa idea negativa de la burocracia, de la ineficiencia, ineptitud y negligencia.

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Pánico moral

El pánico moral es la reacción desproporcionada de una sociedad, sector social, comunidad o colectivo en relación a un hecho o situación contra una persona o grupo de personas que se considera como culpable o responsable, provocada y subrayada por los medios de comunicación a través de una narrativa victimista y agresiva. Surgen en los conflictos políticos y culturales (y, por tanto, no se producen de ninguna manera al azar) y se originan a partir de estereotipos que pueden provocar indignación y provocación y, al final, criminalización de todo un colectivo, pero que, al mismo tiempo, pueden generar fascinación en las masas, ampliando las posibilidades de cambio. El concepto de terror moral y su teoría fueron desarrollados en las décadas de 1960 y 1970, en tiempos de fuerte conflictividad social. El término fue acuñado por el sociólogo Stanley Coen en 1972, en su libro Folk Devils and Moral Panics: The Creation of the Mods and Rockers, tomando como punto de partida la reacción social que se extendió en 1964 en la ciudad inglesa de Brighton sobre los enfrentamientos entre las tribus urbanas de mods y rockers, suscitada por los medios de comunicación.

Intelectual orgánico

Desde la definición de intelectual  com persona que desarrolla labores organizativas y de producción teórica, ideológica y cultural dentro de un sistema socioeconómico, Antonio Gramsci definió el intelectual orgánico como aquella figura de intelectual especialmente dedicada y comprometida a la producción, difusión y toma de conciencia ideológica de una clase concreta en aras a lograr la hegemonía cultural frente a otras clases. Desde esta definición, el intelectual orgánico puede pertenecer tanto a la clase obrera como a la clase burguesa, lejos del reduccionismo que a veces limita la figura del intelectual orgánico al intelectual comprometido con la clase obrera. 

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