La inclusión social, también llamada inclusividad, es la situación por la que las personas en riesgo o exclusión o que sufren discriminación se socializan, ofreciéndoles las mismas oportunidades que a todas las demás personas para garantizar su desarrollo personal. Va más allá de la integración, ya que además de reconocer y ofrecer oportunidades especiales para las personas vulnerables y con discapacidad en la sociedad, persigue ofrecer oportunidades al mismo nivel que a las personas sin problemas. Además de las acciones y proyectos que se pueden llevar a cabo con estas personas, la inclusión social exige una actitud activa permanente, tanto por parte de la ciudadanía como de las instituciones, reconociendo la diversidad social. Desde esta base, se distinguen estas políticas para lograr la inclusión social: políticas de ampliación de los servicios sociales y de la renta básica, políticas contra la exclusión laboral y a favor del empleo, políticas de vivienda y urbanismo, políticas sociosanitarias, políticas educativas (ver educación inclusiva), políticas culturales y políticas de género.