Postestructuralismo

El postestructuralismo es el conjunto de corrientes filosóficas, mas bien heterogéneas, desarrolladas principalmente a los largo de las décadas de 1960 y 1970, teniendo a Jacques Derrida como uno de sus principales representantes, que aún partiendo del estructuralismo realizan una crítica de este. A pesar de haberse desarrollado sobre todo en Europa continental, el término de postestructuralismo se ha utilizado sobre todo desde círculos académicos norteamericanos. Sin embargo, los autores que se han considerado postestructuralistas generalmente no aceptan tal denominación. 

Una de las diferencias fundamentales entre estructuralismo y postestructuralismo es la consideración de la estructura. Mientras que en el estructuralismo la estructura se considera de forma estática e incluso fijas, el postestructuralismo pone el acento en su carácter histórico y variable. Dicha consideración queda de manifiesto en los trabajos de Michel Foucault, por ejemplo en la Historia de la locura, donde examina la locura desde su evolución histórica, donde quedará patente el hecho, que se reflejará también en posteriores obras, de las relaciones de poder como base fundamental de la estructura en cada momento histórico. Dicha inestabilidad tiene su reflejo también entre los filósofos estructuralistas en la consideración del sujeto individual, como ente inestable y variable, dependiente de la visión personal de cada uno y que viene moldeada en gran medida por el discurso. Por ejemplo, en el análisis de los textos, el foco postestructuralista pasa del escritor al lector, revelando así una multiplicidad de lecturas para una misma obra, y por tanto un significado (correlato de la estructura en los textos) inestable en cada caso. Desde el postestructuralismo se da incluso un paso mas allá a través del enfoque de la deconstrucción, según las palabras y los textos no tiene un significado monolítico y esencial, como se entiende desde el platonismo y gran parte de la historia de la filosofía occidental, sino que se hace necesario en cada caso, en cada momento, restablecer significados para cada concepto. De esta multiplicidad esencial que defiende, se ha considerado el postestructuralismo como espacio concordante con la denominada postmodernidad. 

 

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Krausismo

El krausismo fue un movimiento social desarrollado a partir de mediados del siglo XIX, principalmente en España e Hispanoamérica, basado en la doctrina del filósofo idealista alemán Karl Christian Friedrich Krause (1781-1832). Su doctrina partía de una concepción de Dios como entitad total que contenía en su interior al universo, pero sin identificarse con él, denominada panenteísmo. A partir de ahí, construyó un sistema filosófico que se situa el ideal u orden divino como elemento fundamental del mundo y de la sociedad, desde una posición intermedia entre un idealismo espiritualista y una concepción pragmática, abogando por una transformación progresiva y pacífica de la sociedad. De este forma, la tolerancia y el rechazo a todo dogmatismo se conformaron como principios de acción social, que desde el krausismo debía desarrollarse sobre todo desde el derecho, defendiendo una actuación facilitadora y no absolutista del estado, y la pedagogía. 

En España, el krausismo fue introducido por Julián Sanz del Río (1814-1869), filósofo, jurista y pedagogo, de ideología fundamentalmente liberal. Sanz del Rió fue maestro de Francisco Giner de los Ríos (1839-1915), filosofo y pedagogo a su vez, fundador de la Institución Libre de Enseñanza, que tanto influyó en la España de finales del siglo XIX y XX.  De hecho, la Institución Libre de Enseñanza fue desarrollada siguiendo los principios del krausismo, con una educación laica, práctica, moderna y progresista, basada en la ética y las personas. Mas allá de este proyecto, el krausismo influyó notablemente en los sectores liberales y progresistas del país, integrando a su alrededor a muchos intelectuales en aras de la modernización y apertura del país. De hecho, el movimiento social del regeneracionismo español hunde sus raíces en el krausismo.

Res extensa

Res extensa es uno de los tipos de sustancia, como constituyentes de la realidad, que estableció el filósofo racionalista francés René Descartes (1596-1650), junto con la res cogitans y la res infinita. La res extensa es la sustancia que tiene como atributo la extensión, esto es, la propiedad de ocupar el espacio; es por tanto, la sustancia que se atribuye a los objetos físicos y por tanto es el tipo de sustancia del que se ocupa la física. 

Juicio diferido

En los procesos creativos, el juicio diferido consiste en la fase crítica que tras el fluir espontáneo y libre de las ideas, establece la suspensión del juicio (epojé) y examina las ideas generadas para evaluarlas y establecer cuáles las que deben guiar la actuación posterior.

Mundo sensible y mundo inteligible

El mundo sensible (también mundo visible) y el mundo inteligible (también mundo de las ideas) son los términos con que el filósofo Platón designa los dos aspectos que conforman la realidad. El mundo sensible o visible es la realidad que recibimos a través de los sentidos, el mundo físico, que es pura apariencia, efímera, cambiante e imperfecta, como mostró en el mito de la caverna. Por otro lado, el mundo inteligible o mundo de las ideas  es el mundo de las ideas, eterno y perfecto, que comprende las ideas universales o conceptos elementales de las cosas físicas, que sólo es reconocible desde la razón, y a través del cual podemos comprender el mundosensible.

Esta distinción ontológica la traslada también Platón a la epistemología, distinguiendo dos grados de conocimiento. Como el mundo sensible es pura apariencia, el conocimiento al respecto será necesariamente subjetivo, lo que Platón llama doxa. El conocimiento verdadero, episteme en boca de Platón, es que procede del mundo de las ideas.

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