Conceptualización



La conceptualización es el proceso de diferenciación y definición precisa de los elementos de un fenómeno complejo o teoría abstracta para que los procesos lógicos que se llevan a cabo sobre ellos (mediciones, investigaciones,...) sean válidos. Es, además, la etapa incial del proceso de operacionalización en una investigación. Más brevemente, se trata de un proceso de creación, definición y desarrollo de conceptos, necesario también para que los resultados de la construcción  y desarrollo de una teoría o  investigación y su interpretación sean claros. Un ejemplo sencillo: al hacer un estudio de los animales que hay en el caserío, al definir "gallina" como un animal que pone dos patas, plumas y huevos, estamos haciendo una conceptualización de este tipo de animales, necesaria para que se entienda lo que estamos diciendo al decir "tengo dos gallinas".

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Simplex intuitus

Simplex intuitus, también simplex mentis intuitus, es la facultad básica y original de la mente humana de percibir y conocer ciertas verdades y  principios básicos de las cosas, de forma clara e indubitable, tanto por nuestra capacidad mental como también por el ser de esas verdades, que son necesarias, y por lo tanto necesariamente conocidas. La expresión y el concepto de simplex intuitus fue introducidad por el filósofo escolásrtico Tomás de Aquino. El principio del simplex mentis intuitus se ha considerado la basee del cogito ergo sum cartesiano.

Análisis multiescalar

Un análisis multiescalar es un tipo de investigación o estudio que se hace a diferentes escalas o niveles, de modo que finalmente se obtiene una visión desde diferentes perspectivas que den una visión más amplia y veraz del fenómeno a estudiar. Un ejemplo de análisis multiescalar sería un análisis económico que tiene en cuenta tanto las situaciones económicas individuales de las empresas, a nivel micro, como las magnitudes agregadas macroeconómicas.

Universales

En filosofía, los universales son elementos que se emplean para referirse a ciertos objetos concretos a la vez. Por ejemplo, el universal perro engloba a todos los perros concretos, englobando este universal la serie de características comunes de estos perros. Por consiguiente, son universales las cosas que se designan con un nombre común y que de alguna forma las reúne.

La verdadera existencia de los universales fue objeto de un intenso debate en la escolástica medieval. En torno al problema de los universales se distinguieron varias posiciones: basándose en la teoría de las ideas de Platón, se afirmaba que los universales existían realmente, abriendo paso a la postura llamada realismo en torno a los universales; desde el aristotelismo se declaraba que los universales existían en cosas concretas, iniciando la doctrina del esencialismo. En la Edad Media hubo un intenso debate en torno a los universales: contra el realismo se desarrolló una tendencia llamada nominalismo, que negaba rotundamente la existencia de los universales, alegando que eran meros nombres; también se desarrolló en esa época el conceptualismo, cuyo precursor fue Pedro Abelardo, que afirma que los universales  son conceptos  lógico-lingüísticos que unen los universales la mente y el mundo físico.

Racionalidad

La racionalidad es la propiedad que tienen las proposiciones, argumentaciones, teorías y acciones de haber sido formuladas a través de la aplicación de un método o medios que garantizan su coherencia intrínseca, lógica o relacionada con su posibilidad o factibilidad de acuerdo a unos fines planteados. Es evidente que una definición tan simple debe tildarse como poco de reduccionista; pon un lado, porque las enormes diferencias en la naturaleza de las proposiciones; por ejemplo, desde una proposición meramente matemática hasta la valoración de una obra de arte, pasando por la elaboración de una ensalada; y por otro, por las diferentes perspectivas de lo que se considera racional, esto es, si se refiere a algo lógico, coherente, adecuado en su argumentación, factible o práctico, entre otros. En este sentido, Max Weber distinguía entre la racionalidad formal o de tipo técnico, determinada a partir de proposiciones lógicas o técnicas, y la racionalidad material, guiada por postulados de valor, y relacionada con el sentido de una proposición o acción. Max Horkheimer, por su parte, distinguió entre racionalidad subjetiva, relativa a la adecuación de los medios a los fines de un determinado sujeto, y la racionalidad objetiva. relacionada con los fines en sí y determinada por la armonía de los hombres en la sociedad y la naturaleza. 

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