Paradigma postpositivista (postpositivismo)

paradigma_postoposit-1-1.pngEl paradigma postpositivista o post-positivista, también llamado postpositivismo o post-positivismo, es una perspectiva epistemológica, es decir un modo de construir conocimiento, que establece que la realidad es cognoscible de forma empírica y analítica, tal como como establece exclusivamente el paradigma positivista, pero de forma parcial e incompleta, debido a las fallas, sesgos y errores que se comenten al intentar aprehender la realidad desde esa perspectiva, entre los que destacan la falta de neutralidad de la propia investigación, como construcción social y debido también a aspectos más concretos como la influencia del propio investigador en la realidad que se desea conocer, la ruptura de los límites positivistas entre objetividad y subjetividad y el reconocimiento de la complejidad de los fenómenos. Se ha utilizado especialmente en ciencia social, por ejemplo en investigación educativa. Para poner de manifiesto los aspectos negativos del positivismo y superarlos, el paradigma postpositivista, siempre sin rechazar y aceptando el aporte de la investigación positiva, integra en la investigación el paradigma interpretativo, reconociendo y aportando aspectos históricos y subjetivos, desarrollando técnicas cualitativas de investigación  y triangulándolas con los resultados cuantitativos y remarcando aspectos como la reflexividad y  el análisis de los discursos y narrativas que acompañan a la investigación. El paradigma postpositivista es pues una multiperspectiva que desarrolla diferentes tipos de metodologías para desarrollar una visión más completa y menos reduccionista de la realidad.

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Cuestionamiento filosófico

El cuestionamiento filosófico es la actitud y acto críticos por el que se entra en controversia con las respuestas  generalmente aceptados a las preguntas que se plantean dentro del proceso de indagación filosófica.

Tecnologización

La tecnologización es la introducción, aplicación y extensión masiva y ubicua de la tecnología en el conjunto de las esferas económicas y sociales. Se ha caracterizado como un proceso que incrementa la productividad o hace la vida más fácil o rica a las personas, de hecho el desarrollo y uso de la tecnología es algo inherente a la condición humana y al devenir de las sociedades, pero su implantación y despliegue como envolvente total en la sociedades desde las últimas décadas del siglo XX ha estado exento de toda reflexión crítica sobre su necesidad de aplicación en áreas concretas y obviando sus consecuencias medioambientales y sus riesgos que entraña en relación al control social y la pérdida de libertad de las personas. 

Cosificación

La cosificación es el proceso y consecuencia de considerar una entidad como un mero objeto, obviando el modo original y fundamental de ser y existir de esa entidad. Generalmente, el concepto hace referencia a la cosificación del ser humano, en el sentido de que en ciertos ámbitos sociales, como puede ser en las relaciones capitalistas se considera al trabajador como una mero factor de producción,  otambién en las relaciones interpersonales, cuando se considera y trata al otro com un mero objeto que utiliza para fines propios sin consideración a su propia subjetividad. La cosificación, referida al ser humano, conlleva pues un proceso de deshumanización.

La Ciudad de Dios (Agustín de Hipona): ciudad celeste y ciudad terrenal

La ciudad de Dios es el nombre de la obra escrita por Agustín de Hipona (354-430), con el título original en latín De civitate dei contra paganos, en el que aborda su visión filosófica de la historia. En esta obra, el filósofo distingue entre la ciudad terrenal que, siempre desde el cristianismo, está formada por los paganos que viven contra Dios a través del egoísmo e idolatría, por un lado, que se ha identificado a veces ocn el Estado o el Imperio Romano de la época, y la ciudad celeste, por otro, o formada por los creyentes que viven por el amor a Dios, la iglesia en el mundo, ambas en constante conflicto y choque, aunque actúan al mismo tiempo confundidos, ya que en la propia iglesia de cada momento existen justos e injustos, buenos y malos. Naturalmente, estas ciudades deben entenderse en sentido metafórico, no como ciudades verdaderas, sino como situaciones espirituales. 

A través de este dialéctica entre ciudades, Agustín de Hipona afirma la evolución lineal de la historia, que culminará en la ciudad de Dios, a diferencia de las historias cíclicas de Oriente y otras filosofías, y plantea la historia y la política en forma lucha entre el amor a Dios y el amor a los bienes materiales de la tierra. Diríase, pues, que la obra filosófica La ciudad de Dios es una cosmovisión o concepción del mundo completa, que indica cómo el mundo y la historia evolucionan. Más concretamente, según Agustín de Hipona, la Ciudad de Dios será la que prevalecerá tras triunfar la ciudad celestial, con el fin de los tiempos, siempre metafóricamente, formada por los ángeles y resucitados a los que se dará vida eterna, en contraposición al infierno. 

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