Esencialización es el proceso por el cual se destacan y remarcan las características individuales y distintas de un sujeto u objeto frente a otros de su categoría, con el objetivo de dotarle de esencia individual.
Objeto material y objeto formal de la astronomía
El objeto material de la astronomía es el universo, especialmente los astros que se incluyen en él. El objeto formal de la astronomía viene representado por la observación de la radiación electromagnética en todas sus formas (desde la observación a simple vista o telescopio en el espectro de la luz visible, a cualquier otro tipo de ondas) como perspectiva o método desde el cual se obtendrá información sobre los astros de estudio en cada caso.
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Compartimentalización (epistemología)
La compartimentalización hace referencia a la visión dividida y fragmentada en diferentes área de conocimiento, separando elementos y aislando relaciones de un sistema, para analizarlos de forma individualizada de forma que se pieder una visión del todo como una unidad. La compartimentalización ha sido utilizada utilizada como crítica de la ciencia actual, que no parte de la realidad, natural o social, como un todo, de modo que obtiene como resultado una mera suma de visiones parciales que inevitablemente conducen a una perspectiva sesgada de la realidad.
Agustín de Hipona: biografía
Agustín de Hipona (354-430) es un filósofo y teólogo cristiano, obispo de Hipona, santo y Doctor de la Iglesia, cuyo pensamiento trascendió su época y ha llegado con vigencia hasta nuestros días, conformando buena parte de la doctrina cristiana a lo largo de la historia. Se le considera el filósofo que adaptó la filosofía platónica a la visión del cristianismo, a través del neoplatonismo, representado especialmente por Plotino.
Nacido en Tagaste, ciudad de la antigua provincia romana de Numidia, situada en la actual Argelia, en el seno de una familia acomodada venida a menos. Su madre tiene un fuerte carácter y personalidad y es cristiana. Su padre, pagano, en cambio, carece de cualidades notables. En su juventud es enviado a Cartago para recibir una formación superior, sobre todo en retórica, como suele ser habitual en la época. Allí lleva una vida libertina y disipada y conoce a una mujer con la que tendrá un hijo y convivirá durante quince años. Sus lecturas le conducen a la filosofía y se convierte en adepto del maniqueísmo, doctrina religiosa que afirma la existencia sustantiva tanto del Bien como del Mal, fundada un siglo antes por el persa Manes y que entraba en conflicto con el cristianismo. Abandona el proyecto de su familia para que se convierta en funcionario y trabaja com profesor. Gana un premio de poesía que le permite entablar relación con el procónsul de Cartago, gracias al cual podrá abandonar la ciudad para trasladarse a Roma hacia el año 381, desilusionado ya de las relaciones con sus alumnos. En Roma sigue trabajando de profesor, pero aquí también los estudiantes le desilusionan, y además enferma. Es protegido por un senador y enviado, empujado por sus amigos maniqueos, como profesor de retórica a Milán. Allí se relaciona obispo cristiano, gracias a cuyas homilias abandona el maniqueísmo, y su madre se reúne con él. Abandona a su primera mujer, siguiendo los consejos de su madre, que le prepara un matrimonio próspero con una joven para lo que debe esperar todavía dos años. Se une a otra mujer al poco tiempo. Al mismo tiempo, frecuenta el ambiente filosófico de la ciudad, fuertemente influenciado por el platonismo. En el año 386 se convierte al cristianismo, impactado por la conversión de dos de sus amigos.
Alienación económica
Alienación económica (del latín alienus, "extraño") es un concepto desarrollado por el filósofo Karl Marx, según el cual el producto que produce el trabajador en el capitalismo adquiere un carácter propio a modo de mercancía, que queda en manos del capitalista; de este modo, el producto queda extrañado o excluido de la persona del trabajador, a diferencia de las formas de producción en las que el hombre tenía una relación directa con la naturaleza y sus condiciones de vida, en las que sólo produce de acuerdo a sus necesidades, siendo dueño del producto económico como sujeto autónomo.
La alienación económica descansa en el fondo en las relaciones de producción entre trabajadores y capitalistas. Siendo el capitalista propietario de los medios de producción, compra al obrero su fuerza de trabajo, la fuerza de trabajo se convierte en objeto, y por tanto también objeto es su producto. Esta extrañeza se ve reforzada por la división misma del trabajo, en que el obrero no puede considerar el producto terminado como producto de su trabajo, ya que ha participado únicamente en una de la fases de la producción. El trabajo y su producto le son totalmente extraños y ajenos de este modo, por dos razones, de una parte por naturaleza, puesto que el producto no lo realiza para cubrir sus necesidades, y de otra parte por propiedad, ya que su trabajo y el producto resultante han sido comprados por el capitalista.