En filosofía, el racionalismo es una corriente epistemológica principal que afirma que la formación del conocimiento se basa en la razón, fundamentalmente por deducción o intuición, y a partir de ciertas ideas innatas. El racionalismo se desarrolló a lo largo de los siglos XVI-XVIII, especialmente en la Europa continental, y sus principales representantes fueron René Descartes (1596-1650), Baruch Spinoza (1632-1677) y Gottfried Leibniz (1646-1716). Contra el racionalismo se desarrolló en la misma época el empirismo, que ,aunque al igual que el racionalismo tiene como principal preocupación el conocimiento y defiende la autonomía de la razón, afirma, a diferencia de los racionalistas, que es la experiencia la fuente principal del conocimiento. Según los racionalistas, en cambio, el conocimiento y las ideas y conceptos que lo componen son siempre propios o originales, y no deben basarse en la experiencia, por ser esta siempre variable y dependiente del estado psicológico del sujeto.
Mímesis
La mímesis es un concepto de larga tradición filosófica que se remonta al filósofo Platón, y que basándonos en su etimología puede traducirse como representación o imitación. En la filosofía griega, Platón, que reservaba los conceptos belleza y verdad para las ideas, consideró a la mímesis como la apariencia o reproducción imperfecta en el mundo de los sentidos de las ideas y por tanto como una forma de engaño. Aristóteles amplió el concepto de mímesis a las artes, considerando la mímesis como recurso para reproducir en la literatura e el arte emociones, virtudes o personajes. Ya en el siglo XX, la mímesis se desarrolló como concepto central en la crítica literaria y artística como el modo que tiene las obras de creación del artista de recrear o imitar aspectos de la realidad, captando sus características esenciales y como vehículo de acercamiento de holístico a la verdad, de forma más pura y exacta que el análisis de la realidad que se pueda hacer desde paradigma positivistas.
Artículos relacionados
Racionalismo
Necesidad moral
La necesidad moral es la característica de los comportamientos y decisiones que se nos imponen de forma necesaria o como obligación, fuera de nuestra voluntad, por el hecho de que estén bien o mal. La pregunta que se plantea es de dónde surge esa necesidad. Por un lado Leibniz afirmaba una necesidad moral teleológica, como aquella que tiene las mejores consecuencias, y que viene dada por la sabiduría y el uso de la razón. Kant, por su parte, defendió una necesidad moral deontológica, como aquella que proviene del deber, sin tener en cuenta las consecuencias.
Razonamiento circular
El razonamiento circular es un tipo de argumentación falaz o contraria a las leyes de la lógica, según la cual para demostrar o convencer sobre A, se necesita probar B, que a su vez depende A para mostrarse veraz. Un ejemplo de razonamiento falaz sería este: "La Biblia es la prueba de que Dios existe, ya que todo lo que está escrito en la Biblia es inspiración de Dios".
Agustín de Hipona: biografía
Agustín de Hipona (354-430) es un filósofo y teólogo cristiano, obispo de Hipona, santo y Doctor de la Iglesia, cuyo pensamiento trascendió su época y ha llegado con vigencia hasta nuestros días, conformando buena parte de la doctrina cristiana a lo largo de la historia. Se le considera el filósofo que adaptó la filosofía platónica a la visión del cristianismo, a través del neoplatonismo, representado especialmente por Plotino.
Nacido en Tagaste, ciudad de la antigua provincia romana de Numidia, situada en la actual Argelia, en el seno de una familia acomodada venida a menos. Su madre tiene un fuerte carácter y personalidad y es cristiana. Su padre, pagano, en cambio, carece de cualidades notables. En su juventud es enviado a Cartago para recibir una formación superior, sobre todo en retórica, como suele ser habitual en la época. Allí lleva una vida libertina y disipada y conoce a una mujer con la que tendrá un hijo y convivirá durante quince años. Sus lecturas le conducen a la filosofía y se convierte en adepto del maniqueísmo, doctrina religiosa que afirma la existencia sustantiva tanto del Bien como del Mal, fundada un siglo antes por el persa Manes y que entraba en conflicto con el cristianismo. Abandona el proyecto de su familia para que se convierta en funcionario y trabaja com profesor. Gana un premio de poesía que le permite entablar relación con el procónsul de Cartago, gracias al cual podrá abandonar la ciudad para trasladarse a Roma hacia el año 381, desilusionado ya de las relaciones con sus alumnos. En Roma sigue trabajando de profesor, pero aquí también los estudiantes le desilusionan, y además enferma. Es protegido por un senador y enviado, empujado por sus amigos maniqueos, como profesor de retórica a Milán. Allí se relaciona obispo cristiano, gracias a cuyas homilias abandona el maniqueísmo, y su madre se reúne con él. Abandona a su primera mujer, siguiendo los consejos de su madre, que le prepara un matrimonio próspero con una joven para lo que debe esperar todavía dos años. Se une a otra mujer al poco tiempo. Al mismo tiempo, frecuenta el ambiente filosófico de la ciudad, fuertemente influenciado por el platonismo. En el año 386 se convierte al cristianismo, impactado por la conversión de dos de sus amigos.