Machismo

El machismo es una actitud de superioridad y comportamiento dominante que ensalza las características heteropatriarcales del hombre y menosprecia a la mujer. Incluye abusos, acoso y agresiones sexuales a la mujer, la consideración de la mujer como objeto sexual, agresividad, exclusión y desprecio de la mujer, entre otros. También se puede entender como hipermasculinidad, y en este sentido recoge estereotipos que etiquetan y clasifican a los hombres: desde un punto de vista machista, el hombre es fuerte, física y psicológicamente, duro, serio e independiente, y el hombre que no comparte estas características es considerado inferior. De este modo el machismo es una ideología que domina y hace sufrir no sólo a las mujeres sino también a los hombres.

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Multiculturalidad (diversidad cultural, pluralidad cultural)

La multiculturalidad, diversidad cultural o pluralidad cultural es el fenómeno que se produce cuando diversas culturas comparten un mismo espacio geográfico y social, cada una de ellas conservando sus propias costumbres, creencias, conocimientos y valores y morales sin relación, intercambio, mixidad o aculturación notoria con las demás, y al mismo tiempo en convivencia y tolerancia, sin crear subordinación entre ellas (de no ser así, surgirían segregación, asimilación o exclusión).  La multiculturalidad sólo hace referencia a la coexistencia sin más, a diferencia de conceptos como la interculturalidad que recoge las relaciones interculturales entre diferentes culturas. El multiculturalismo, por su parte, sería la multiculturalidad como principio a defender y fomentar social y políticamente.

Igualdad cultural

La igualdad cultural hace referencia al acceso, participación y producción igualitarias de todos los ciudadanos, en las mismas condiciones y en similar medida, en el área cultural, en su sentido más amplio, como asociacionismo, eventos, consumo cultural, etc. La desigualdad cultural es desafortunadamente la situación más frecuente en las sociedades, y tiene como factores originarios la desigualdad económica y la discriminación por género y racial entre otros. De este modo, la cultura y el acceso a ella se convierte en reflejo, como otras tantas áreas de la sociedad, del ejercicio del poder. 

Funcionalismo

El funcionalismo es una corriente epistemológica vinculada a la sociología y la antropología cultural y social, que analiza e interpreta los fenómenos sociales y culturales  (instituciones, hechos sociales, relaciones) desde la perspectiva de la función que ejercen respecto de los individuos y  la sociedad y la cultura en su conjunto, especialmente con el objetivo de perseguir su equilibriuo, pervivencia y desarrollo. El funcionalismo tiene sus raíces en el organicismo, visión de la sociedad y la cultura como una unidad orgánica, que se desarrolló desde principios del siglo XIX. Los pioneros de esta corriente fueron los sociólogos Herbert Spencer (1820-1903) y Émile Durkheim (1858-1917), los antropólogos Bronislaw Malinowski (1884-1942) y A.R. Radcliffe-Brown (1881-1955), y posteriormente ha sido defendida por los sociólogos Talcott Parson (1902-1979) y R.K. Merton (1910-2003), si bien Radcliffe-Brown, Parsons y Merton adoptaron una variante del funcionalismo denominada enfoque estructural funcionalista. Si bien en un principio el funcionalismo atribuyó una función positiva a todas instituciones que se desarrollan en una cultura, defendiendo la existencia de una unidad funcional en las sociedades, elaboraciones posteriores de la teoría han analizado también los efectos no deseados de ciertas instituciones, sobre todo en sociedades complejas, o las disfunciones asociadas a ciertos componentes de las sociedades, que generan desviación social y conflicto, argumentando en defensa del funcionalismo que lo relevante es el balance final entre funcionalidad y disfuncionalidad que aporta cada elemento o institución social.

 

Agente social

Agentes sociales son aquellas personas o grupos presentes en la sociedad pero que no desarrollan acción social activa propia y autónoma y simplemente actúan en la medida de sus limitadas capacidades individuales sociales para la satisfacción de sus necesidades. Los agentes sociales se convierten en actores sociales y sujetos sociales respectivamente, cuando desarrollan acción social y desarrollan esta con otros sujetos.

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