Intuición sensible según Kant

En la filosofía de Kant, la intuición sensible (Anschauung) es el punto de partida para conocer las cosas, a través de los sentidos, como impresión individual y singular de aquellas que queda en nosotros a partir de la experiencia material formada por sensaciones. La intuición sensible no descansa directamente en los objetos, sino a través de nuestras sensaciones formando ciertas impresiones en nuestra mente. En esta definición de intuición sensible se configura ya el denominado giro copernicano de Kant: el conocimiento no procede directamente de los objetos, sino que somos nosotros mismos, como sujetos, los que, sintiendo los objetos como intuición, establecemos las condiciones y modos del conocimiento de los objetos. La intuición sensible es el punto de partida para construir los juicios a posteriori, que se desarrollarán a través de la facultad del entendimiento, culminando así el conocimiento. 

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Banalidad y banalización

El término banalización hacen referencia al fenómeno o situación social o cultural en la que algo que previamente poseía relevancia y transcendencia, por poseer sentido o fuerza movilizadora, transformadora, performativa o eficacia simbólica, la pierde en gran medida para convertirse en algún común, trivial, en una palabra banal, de forma que genera indiferencia o ligereza en su interpretación y valoración. Banalización, más concretamente, se refiere al proceso de conversión hacia lo banal, mientras que banalidad sería la cualidad de lo que se convierte en banal o de lo que es banal en origen, la característica de insignificancia, irrelevancia e intranscendencia de algo.

Postestructuralismo

El postestructuralismo es el conjunto de corrientes filosóficas, mas bien heterogéneas, desarrolladas principalmente a los largo de las décadas de 1960 y 1970, teniendo a Jacques Derrida como uno de sus principales representantes, que aún partiendo del estructuralismo realizan una crítica de este. A pesar de haberse desarrollado sobre todo en Europa continental, el término de postestructuralismo se ha utilizado sobre todo desde círculos académicos norteamericanos. Sin embargo, los autores que se han considerado postestructuralistas generalmente no aceptan tal denominación. 

Una de las diferencias fundamentales entre estructuralismo y postestructuralismo es la consideración de la estructura. Mientras que en el estructuralismo la estructura se considera de forma estática e incluso fijas, el postestructuralismo pone el acento en su carácter histórico y variable. Dicha consideración queda de manifiesto en los trabajos de Michel Foucault, por ejemplo en la Historia de la locura, donde examina la locura desde su evolución histórica, donde quedará patente el hecho, que se reflejará también en posteriores obras, de las relaciones de poder como base fundamental de la estructura en cada momento histórico. Dicha inestabilidad tiene su reflejo también entre los filósofos estructuralistas en la consideración del sujeto individual, como ente inestable y variable, dependiente de la visión personal de cada uno y que viene moldeada en gran medida por el discurso. Por ejemplo, en el análisis de los textos, el foco postestructuralista pasa del escritor al lector, revelando así una multiplicidad de lecturas para una misma obra, y por tanto un significado (correlato de la estructura en los textos) inestable en cada caso. Desde el postestructuralismo se da incluso un paso mas allá a través del enfoque de la deconstrucción, según las palabras y los textos no tiene un significado monolítico y esencial, como se entiende desde el platonismo y gran parte de la historia de la filosofía occidental, sino que se hace necesario en cada caso, en cada momento, restablecer significados para cada concepto. De esta multiplicidad esencial que defiende, se ha considerado el postestructuralismo como espacio concordante con la denominada postmodernidad. 

 

Fundamento ontológico

El fundamento ontológico de una entidad se refiere a las propiedades y principios que posee en cuanto ser, mas allá de las propiedades y características externas y comunes que comparten las diferentes cosas que abarca esa entidad. 

Ideología

La ideología es un conjunto de valores y opiniones que se desarrolla en forma de pensamiento subyacente, que influye de forma notable en la comprensión de la sociedad y en la formación de relaciones sociales y políticas. Es habitual menospreciar el pensamiento de otro alegando que depende de una ideología; de hecho, Marx denominó a la ideología  falsa conciencia como sistema de valores impuesto por la clase dominante. Sin embargo, no es posible que estemos libres de ideología, porque los comportamientos y proyectos de todos las persona se refieren a a un carácter y desarrollo ideal que impone una ideología, aunque a menudo de un modo oculto y encubierto; no vemos, pues, la sociedad de un modo neutral, sino de unas opiniones y actitudes que se consideran naturales, pero que no lo son. El filósofo marxista Louis Althusser (1918-1990) definió la ideología como la relación imaginaria de los individuos con sus condiciones reales de existencia; opinó que la ideología dominante se apodera del individuo, de modo que no se puede vivir en el mundo más que a partir de su ideología.

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