El quijotismo es la actitud y comportamiento de aquel, que como Don Quijote, se involucra en causas que no le atañen de ningún modo, en busca de fama o satisfacción personal, pero de forma que generalmente acaban suponiéndole un embrollo o enredos de los que suele salir mal parado. Se suele utilizar como sinónimo de idealismo o utopismo falso o fuera de la realidad, que a veces lleva al final al que adopta esa actitud a recular y no cumplir o ser coherente con lo que había predicado en un principio.
Expresión de género
La expresión de género es el conjunto de códigos comunicativos que las personas utilizan para expresar o mostrar su género dentro del ámbito social, como la indumentaria, la forma de hablar, ademanes y gestos y el desarrollo de ciertas actitudes. Un ejemplo habitual es la falda, una prenda que corresponde casi exclusivamente a la mujer en nuestra cultura, por lo que la persona que la viste es implícitamente mujer. Las expresiones de género tienden a ser hegemónicas dentro de una cultura, por lo que las expresiones de género inadecuadas, de la mano de personas con una identidad de género no esperada por su sexo biológico, desarrollan estereotipos y provocan discriminación.
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Turismo de masas
El turismo de masas es el fenómeno turístico, fomentado y organizado tanto desde la iniciativa privada como desde la administración pública, que atrae a cantidades ingentes de turistas a determinados destinos turísticos, frecuentemente coincidiendo con los periodos vacacionales del conjunto de la población, disponiendo para ello de una oferta e infraestructura especialmente preparada para el alojamiento, restauración y ocio. Es un fenómeno que se ha ido desarrollando desde mediados del siglo XX aproximadamente, en contraposición al turismo de élites predominante hasta entonces, y que en sus inicios popularizó y democratizó el viaje al conjunto de clases populares. Con el paso del tiempo, ha ido adquiriendo ese tipo de turismo ha ido adquiriendo tal volumen, que ha convertido al turismo un sector económico de primer orden, frecuentemente generando una dependencia económica en detrimento de otras actividades locales tradicionales de tipo más autónomo, además de crear masificación y problemas sociales asociados, como el aumento del precio de la vivienda, además de daños medioambientales.
Era Digital
La Era Digital o Era de la Información, también llamada Revolución Digital, hace referencia al periodo histórico iniciado a mediados de la dećada de 1970 gracias a la convergencia en el desarrollo de tecnologías electrónicas, telemáticas e informáticas que se caracteriza por el uso cada vez más generalizado e intensivo en la sociedad de las tecnologías de información y comunicación, tanto en el área estrictamente económica como en otras áreas como el entretenimiento y las relaciones sociales, sobre todo a partir del desarrollo de Internet y el uso masivo de dispositivos móviles de comunicación. Mas allá del uso intensivo de dichas tecnologías, la era digital ha implicado tambiéun una nueva forma de subjetividad, que ha provocado una transformación profunda en las relaciones sociales; asimismo, en el área económica ha supuesto un factor fundamental en la globalización económica, además de incrementar la productividad de forma notable gracias a la digitalización de los procesos productivos y de comercialización; la difusión y producción de conocimiento se han desarrollado también de forma notable gracias a las tecnologías digitales, reforzando y acelerando el desarrollo y aplicación de dichas tecnologías. Más concretamente, la Era Digital ha traido consigo fenómenos y escenarios de gran relevancia histórica como la Tercera Revolución Industrial, la desmaterialización de la economía, la sociedad postindustrial y la modernidad líquida.
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La Era digital o Era de la información es un periodo histórico que arranca a mediados del siglo XX y que sigue vigente en la actualidad, que arrancó a partir del desarrollo de la informática y tecnologías de comunicación que han traido consigo una explosión de la producción, almacenamiento de los datos y la información en general y su acceso, comunicación y aprovechamiento económico, científico y social. La gestión automatizada de la información a través de herramientas informática ha permitido su explotación hasta el punto de convertir la información en un activo económico de gran productividad, de modo que la información genera a su vez más información, increméntadose así su volumen de forma exponencial, generando cambios de paradigma en lo económico y social, asociada a fenómenos históricos contemporáneos como la Tercera Revolución Industrial, la desmaterialización de la economía, la sociedad postindustrial y la modernidad líquida.
Turismofobia
La turismofobia hace referencia a las actitudes de desprecio, aversión e incluso agresividad contra los turistas por parte de una población local, provocadas por las consecuencias negativas que provoca el sobreturismo o turismo masificado, como la carestía de precios, precariedad económica, pérdida de identidad y otros inconvenientes como suciedad, ruido y contaminación o la propia masificación. Generalmente no se trata de un fenómeno natural u original, sino que es consecuencia de un conjunto de políticas públicas y actuaciones por parte de agentes económicos de calado que promueven una excesiva turistificación que provoca finalmente una saturación turística. De hecho, más que un conjunto de actitudes de la población local, es un proceso que se inicia generalmente con el optimismo por parte de dicha población en relación a los beneficios que genera el turismo, pero que según va llegando a un nivel de saturación pasa del optimismo a la apatía, de ahí a la indignación, el conflicto y desgradaciamente a veces la resignación ante la inevitabilidad del fenómeno. El término turismofobia se creó en 2008 de la mano de un artículo del antropólogo Manuel Delgado Ruiz (no es casualidad que el neologismo surgiese en España, que no en vano es uno de los países líderes a nivel mundial en recepción de turistas), pero luego se ha extendido a nivel internacional (en inglés se traduce como tourism phobia), donde afrimaba que no ha sido el turismo quién ha borrado la historia y la gente de los centros históricos, sino la gestión de la ciudad como negocio.