Evidencia de género (estadísticas de genero)

Una evidencia de género o estadística de genero es una proporción, frecuencia o magnitud comparativa en la que las mujeres y hombres muestran una diferencia social, ocupando un determinado tipo de trabajo, detentando una posición o desarrollando un  comportamiento. Por ejemplo, son tendencias de género el porcentaje de mujeres entre los médicos, el sueldo medio de las mujeres frente al de los hombres en una empresa o el número de horas dedicadas al ocio por parte de los hombres y las mujeres. Una tendencia de género sistemática y que perdura en el tiempo genera lo que se denomina una brecha de género.

Las tendencias de género tienen una evolución a lo largo del tiempo en función de la concienciación social y de las políticas de igualdad que se implementen, que permitirán que la brecha de género se vaya estrechando, a veces demasiado lentamente, o ampliando. 

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Racialización (desigualdad por razón de raza)

La racialización de un fenómeno social, como por ejemplo la pobreza, el nivel educativo y la delincuencia, se refiere al discurso que determina el establecimiento de desproporciones y diferencias respecto de dicho fenómeno en base a la raza. Por ejemplo, la racialización de la pobreza se referiría a todo tipo de discurso social, político y técnico que indaga y realiza afirmaciones sobre la pobreza en basa a la raza de las personas investigadas. La racialización se considera una variante del racialismo en el sentido de que reconoce la existencia de las razas como entidad real. 

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Funcionalismo

El funcionalismo es una corriente epistemológica vinculada a la sociología y la antropología cultural y social, que analiza e interpreta los fenómenos sociales y culturales  (instituciones, hechos sociales, relaciones) desde la perspectiva de la función que ejercen respecto de los individuos y  la sociedad y la cultura en su conjunto, especialmente con el objetivo de perseguir su equilibriuo, pervivencia y desarrollo. El funcionalismo tiene sus raíces en el organicismo, visión de la sociedad y la cultura como una unidad orgánica, que se desarrolló desde principios del siglo XIX. Los pioneros de esta corriente fueron los sociólogos Herbert Spencer (1820-1903) y Émile Durkheim (1858-1917), los antropólogos Bronislaw Malinowski (1884-1942) y A.R. Radcliffe-Brown (1881-1955), y posteriormente ha sido defendida por los sociólogos Talcott Parson (1902-1979) y R.K. Merton (1910-2003), si bien Radcliffe-Brown, Parsons y Merton adoptaron una variante del funcionalismo denominada enfoque estructural funcionalista. Si bien en un principio el funcionalismo atribuyó una función positiva a todas instituciones que se desarrollan en una cultura, defendiendo la existencia de una unidad funcional en las sociedades, elaboraciones posteriores de la teoría han analizado también los efectos no deseados de ciertas instituciones, sobre todo en sociedades complejas, o las disfunciones asociadas a ciertos componentes de las sociedades, que generan desviación social y conflicto, argumentando en defensa del funcionalismo que lo relevante es el balance final entre funcionalidad y disfuncionalidad que aporta cada elemento o institución social.

 

Segregación residencial

La segregación residencial por el cual los habitantes de una ciudad fijan su residencia de forma forzada u obligada en barrios o comunidades vecinales concretas en base a sus características raciales o físicas, pertenencia cultural o nivel socioeconómico. La raza, la etnia, el nivel socioeconómico y la edad suelen ser las características y factores que influyen en este tipo de segregación. Así pues, se puede afirmar que la segregación residencial es en definitiva una segregación secundaria que se origina básicamente por otras discriminaciones. Aún así, la propia residencia acaba convirtiéndose en un factor de clasificación de la persona, como etiqueta para establecer estereotipos. Hay que dejar claro, sin embargo, que la segregación residencial, lejos de ser simplemente la concentración de "gente especial" en un barrio determinado, esta debe llevarse a cabo de forma forzosa para las personas y las familias, esto es, son finalmente unos grupos sopciales los que desplazan a otros; por ejemplo, el fenómeno de los barrios chinos no debería considerarse segregación residencial, ya que en estos casos han sido los mismoa  ciudadanos de ese origen los que han decidido convivir juntos. Por último, hay que señalar que la segregación residencial es un proceso dinámico que puede variar a lo largo del tiempo, como ocurre en la gentrificación.

Turismo alternativo

El turismo alternativo es aquel planteamiento, planificación, oferta o actividad turística que, opuesta al turismo masivo o turismo de masas, se desarrolla desde unos principios de sostenibilidad, dejando a un lado los modelos de ocio turístico tradicionales, fomentando un acercamiento a los lugares, comunidades y culturas de forma descentralizada, menos invasiva y más integradora, y desarrollando un conocimiento auténtico del destino turístico más alla del consumismo de ocio. Puede integrar en su seno tipologías como el ecoturismo, etnoturismo, turismo cultural, turismo rural, agroturismo e intercambios educativos, pero huyendo de la masificación y entendiendo el turismo como una actividad que trasciende la vertiente económica y que incluye aspectos como el enriquecimiento personal y comunitario de forma mutua, tanto desde la perspectiva del turista como de la del anfitrión. 

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