En filosofía, los universales son elementos que se emplean para referirse a ciertos objetos concretos a la vez. Por ejemplo, el universal perro engloba a todos los perros concretos, englobando este universal la serie de características comunes de estos perros. Por consiguiente, son universales las cosas que se designan con un nombre común y que de alguna forma las reúne.
La verdadera existencia de los universales fue objeto de un intenso debate en la escolástica medieval. En torno al problema de los universales se distinguieron varias posiciones: basándose en la teoría de las ideas de Platón, se afirmaba que los universales existían realmente, abriendo paso a la postura llamada realismo en torno a los universales; desde el aristotelismo se declaraba que los universales existían en cosas concretas, iniciando la doctrina del esencialismo. En la Edad Media hubo un intenso debate en torno a los universales: contra el realismo se desarrolló una tendencia llamada nominalismo, que negaba rotundamente la existencia de los universales, alegando que eran meros nombres; también se desarrolló en esa época el conceptualismo, cuyo precursor fue Pedro Abelardo, que afirma que los universales son conceptos lógico-lingüísticos que unen los universales la mente y el mundo físico.
Apertura existencial
Dentro del existencialismo y más concretamente en el ámbito de la psicología existencial, la apertura existencial hace referencia a la disponibilidad y capacidad que tiene una persona para aceptar, afrontar y tomar decisiones en favor de una existencia más auténtica y con un sentido más profundo. Desde esas bases, la apertura existencial aparece como un elemento fundamental para el desarrollo vital, la autodeterminación y el crecimiento personal, tanto a largo plazo como en el día a día. Son varios los factores psicológicos y sociológicos que favorecen dicha apertura: los jóvenes, por ejemplo, son más proclives a esa apertura vital, mientras que las personas mayores son más dadas a estrategias vitales de adaptación. Asimismo, situaciones de estrés vital ayudarían al individuo a una mayor apertura, mientras que un apoyo social cercano le llevarían a autolimitarse.
Referencias
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Universales
Perspectiva ambiental (perspectiva ambientalista)
La perspectiva ambiental o perspectiva ambientalista es un principio según el cual el medio ambiente o la naturaleza debe aparecer como elemento fundamental a nivel epistemológico, a la hora de desarrollar conocimiento, y como paradigma de actuación política y económica, desde el que la influencia o conjunto de consecuencias sobre la naturaleza de cualquier actividad humana deben ser un criterio de base a la hora de la toma de decisiones. Es una perspectiva original, radical en el sentido de que tradicionalmente la construcción del conocimiento y la actividad económica se han desarrollado a espaldas de la naturaleza como matriz sobre la que se construyen aquellas, desde un punto de vista meramente antropocéntrico, primando los criterios de eficacia desde unos objetivos relacionados con los intereses de individuos o corporaciones concretas, dejando a un lado la naturaleza, a pesar de ser esta la base sobre la que construyen las sociedades y culturas. Desde esta originalidad, también se ha subrayado la perspectiva ambiental como metodología a desarrollar en el ámbito educativo, a veces con utilizando también el término de perspectiva ecosocial, con el objetivo de concientización de las nuevas generaciones, que son las que finalmente deberán implantar en la práctica dicha perspectiva.
La perspectiva ambiental es, asimismo, una perspectiva holística, global y compleja, considerando la naturaleza y las sociedades como un todo integrado e interrelacionado. Si bien la perspectiva ambientalista tiene su propia razón de ser, como punto de vista que sitúa a la naturaleza en primer plano, generalmente se la asocia con la perspectiva social y la perspectiva económica, para constituir de esta forma el denominado desarrollo sostenible, constituyéndose de esta forma como un criterio complementario, a la vez que básico, para la evaluación de políticas económicas y sociales.
Cientismo (cientifismo, cientificismo)
El cientismo, cientifismo o cientificismo es un principio o corriente epistemológica que sostiene a ultranza que la ciencia y al método científico son los únicos medios para la construcción de conocimiento válido, además de considerar a la ciencia como una actividad fundamental para el progreso de las sociedades y de la humanidad en general y por tanto defender su aplicación a todas las áreas. Las personas que adoptan esta postura se denominan cientistas, cientifistas o cientificistas. El cientismo tiene sus raíces en las revoluciones científicas del siglo XVI y XVII, el heliocentrismo y la teoría de la gravitación universal, y se desarrolló en base al desarrollo posterior de la ciencia en todos sus ámbitos, a nivel teórico y aplicado, en consonancia con el desarrollo del capitalismo y las sociedades modernas. Aunque sin duda el desarrollo de la ciencia ha permitido ahondar en el conocimiento de la realidad y ha mejorado las condiciones de vida de las personas en muchos aspectos, también se ha criticado sus efectos perversos y a veces devastadores (el desarrollo de las bombas nucleares, por ejemplo) y su visión reduccionista de la realidad.
Paradigma dominante (paradigma prevaleciente)
Un paradigma dominante o paradigma prevaleciente es un paradigma epistemológico o de investigación que se adopta como estándar y es aceptado por la mayoría de la comunidad científica o académica en un área de conocimiento concreta y en general en la sociedad, de modo que la actividad y los resultados científicos deben ajustarse a sus principios establecidos para tener legitimación y aceptación.