La autenticidad es la característica del sujeto cuyos comportamientos, pensamientos y sentimientos no están sujetos a condicionamientos o imperativos de instituciones sociales o culturales, y que por tanto aflora cuando el sujeto o sus creaciones afloran con total originalidad, de acuerdo a su forma propia de ser y hacer. Es uno de los conceptos básicos del existencialismo, como meta a alcanzar por el individuo, afrontando su existencia siendo libre y desterrando todas las barreras y limitaciones sociales.
Zôon koinonikón
Zôon koinōnikón (ζῷον κοινωνικόν) es un término utilizado principalmente en la época helenística como extensión del término acuñado por Aristóteles zôon politikón (ser político) que define y enfatiza al ser humano como animal o ser social, que vive en comunidad y que actúa como un compañero ante los demás. Etimológicamente, proviene del griego antiguo zoon ("ser vivo") y koinonia ("sociedad", "comunidad").
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Verdad metafísica
Una verdad metafísica es una propiedad de la realidad y las entidades incluidas en ella que trasciende de sus propiedades físicas y carácter temporal y es por tanto necesaria y absoluta al mismo tiempo.
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Mundo sensible y mundo inteligible
El mundo sensible (también mundo visible) y el mundo inteligible (también mundo de las ideas) son los términos con que el filósofo Platón designa los dos aspectos que conforman la realidad. El mundo sensible o visible es la realidad que recibimos a través de los sentidos, el mundo físico, que es pura apariencia, efímera, cambiante e imperfecta, como mostró en el mito de la caverna. Por otro lado, el mundo inteligible o mundo de las ideas es el mundo de las ideas, eterno y perfecto, que comprende las ideas universales o conceptos elementales de las cosas físicas, que sólo es reconocible desde la razón, y a través del cual podemos comprender el mundosensible.
Esta distinción ontológica la traslada también Platón a la epistemología, distinguiendo dos grados de conocimiento. Como el mundo sensible es pura apariencia, el conocimiento al respecto será necesariamente subjetivo, lo que Platón llama doxa. El conocimiento verdadero, episteme en boca de Platón, es que procede del mundo de las ideas.