En antropología, la función de un hecho social es el concepto fundamental de la escuela funcionalista en antropología. Según los autores funcionalistas, todo hecho social cumple una función dentro de una sociedad o cultura, si bien dependiendo del autor, el tipo de función que se desarrolla es diferente; así por ejemplo, para si Radcliffe la función estaría vinculada principalmente a la continuidad de la sociedad, para Malinowski, la función principal es la satisfacción de una necesidad humana.
Seres de luz
Ser de luz es una expresión metafórica popularizada en círculos espirituales y esotéricos del siglo XXI para referirse a aquellas personas con una aura y carisma especial que se caracterizan por su bondad y actitud de ayuda al prójimo y que inspiran amor fraternal de modo que se consideran seres elevados espiritualmente. Dependiendo del contexto se refiere también a personas que se consideran ángeles enviados por Dios para ayudar a los demás. Es una expresión de tono poético, y fuera de los círculos espirituales en que utiliza, puede decirse que resulta absolutamente fuera de lugar, ridícula y cursi. Por otra parte, decir irónicamente que una persona no es un ser de luz es una expresión equivalente a la expresión tradicional "no ser una perita en dulce", esto es, que es una persona que con rasgos negativos patentes.
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Jauja y el país de Cucaña
Imagen: El País de Cucaña, de Bruegel el Viejo
Jauja y el país de Cucaña son lugares imaginarios de la mitología y cultura popular españolas y europeas respectivamente (Pays de Cocagne, en Francia, Paese di Cuccagna en Italia, o Das Schlaraffenland en Alemania), que se difundieron principalmente en el siglo XVI, aunque hunden sus raíces en la Edad Media. En todos los casos, se trata de lugares de gran abundancia, disfrute y libertinaje, donde no hay que trabajar porque los alimentos y bebidas de todo tipo se producen de forma natural y la moral es algo más que disipada. En el caso de Jauja, el origen se sitúa en la rica ciudad Xauxa de los incas, descubierta en el siglo XVI, que fue relatada por varios cronistas como un paraíso de abundancia y riqueza. En todos los casos, dichos lugares aparecen en el imaginario colectivo como reacción a la austeridad que se impuso en la Edad Media como virtud ética, abrazando la riqueza como símbolo de progreso, y formarían también parte de la tendencia medieval a construir elementos culturales alrededor de lo que se ha llamado el mundo al revés, del que formaría parte también el carnaval. Podrían interpretarse también como variaciones del mito del paraíso o jardín del Edén, tal como aparece en la Biblia, mito que por su parte hunde sus raíces en mitologías mesopotámicas.
Etnocentrismo
El etnocentrismo es la concepción, tanto consciente como inconsciente, de que la forma de vida, la cultura y los valores de una colectividad son normales, correctos e ideales, clasificando y valorando a los demás colectivos en función de su similitud con esas características e instituciones. De forma simplificada, podría decirse que el etnocentrismo se corresponde con una visión de túnel hacia otras culturas. En las colectividades etnocéntricas se tiende a excluir a otras colectividades, favoreciendo el favoritismo intracomunitario. Las consecuencias del etnocentrismo no se valoran positivamente: desde un punto de vista etnocéntrico las conductas de los individuos de otras colectividades se valoran en función de los valores de la colectividad propia, independientemente de que estas conductas sean o no correctas en su colectivo (ni siquiera universalmente), y también pueden derivar en discriminación, racismo y conflictos étnicos y políticos. Al mismo tiempo, también desarrolla aspectos positivos: la cohesión interna y la cooperación son fuertes en las colectividades etnocéntricas. También puede afectar a la economía cuando se priorizan los productos autóctonos frente a los exteriores. Las perspectivas contrarias al etnocentrismo en la realidad social son el cosmopolitismo y el multiculturalismo, que consideran deseable la multiculturalidad, y el relativismo cultural, a nivel teórico.
El etnocentrismo fue la base de la antropología evolucionista desarrollada en el siglo XIX, según la cual las culturas progresan progresivamente. Con un punto vista opuesto, desde la escuela creada en torno al antropólogo Franz Boas, el etnocentrismo sería contrario a la antropología, ya que entraría en contradicción con el principio antropológico del relativismo cultural. Los antropólogos físicos, por su parte, destacan la aportación del etnocentrismo en la evolución cultural, ya que favorecería la cooperación intragrupo. En todo caso, las tendencias antropológicas modernas, en general, son contrarias a la perspectiva etnocéntrica.
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Estructura cultural
La estructura cultural es el conjunto de elementos o entidades sobre las que asienta y permanece una cultura, como son los valores, creencias y símbolos, formando una base sobre la que desarollan de forma organizada el resto de elementos de una cultura como costumbre y otras prácticas.
