Facticidad

La facticidad es la característica de aquello existe como hecho real, de forma contingente, temporal o histórica. Es frecuente discutir la facticidad de ciertos conceptos, esto es, sobre si estos corresponden a un hecho más o menos verificable, o por el contrario se trata más bien de un constructo teórico sin base real alguna. 

Artículos relacionados

Aporías

Una aporía es una contradicción que aflora al desarrollar un razonamiento que nos lleva a una duda de difícil resolución. Filosóficamente, exiten diferentes actitudes ante las aporías: para los defensores de la dialéctica las aporías son realmente fundamentales para avanzar en el pensamiento y conocimiento, llevándonos a situaciones nuevas que tendrán que resolverse de alguna forma, a través de la síntesis; de hecho, para Sócrates las aporías eran un elemento esencial en su método dialéctico, que empleaba para enseñar a sus alumnos; para los escépticos, en cambio, son reflejo del hecho de hay muchas cosas que no podemos conocer. 

Ejemplo de aporía

Si tengo un montón de arena al que quito un grano cada vez, ¿cuándo deja de ser un montón?

Monopsiquismo

El monopsiquismo es un principio o afirmación filosófica que establce la existencia de una única alma, entendimiento o razón en el universo, negando así la existencia de almas individuales. El principio del monopsiquismo fue desarrollado por el filósofo Averroes (1126-1198) en base a la idea aristotélica del nous o intelecto agente, y acogido por otros averroístas latinos medievales, aunque rechazado por la Iglesia Católica de la época.

Indagación filosófica

En filosofía, la indagación es el acto primordial que consiste en la búsqueda de respuestas a preguntas que, aunque de planteamiento simple y evidente, exigen un ejercicio de reflexión profunda acerca de lo consideramos la realidad o lo que constituye la base de la sociedad, yendo mas allá de las ideas preconcebidas o establecidas que tenemos sobre ellas (consulta además: cuestionamiento filosófico), para llegar finalmente a su esencia fundamental. 

Mal absoluto

El concepto de mal absoluto o mal radical, mas allá de su acepción común y corriente de mal extremo o mal sin límites y dada su transcendencia y su repercusión en la vida de la persona, plantea la necesidad de análisis a nivel filosófico en relación a la naturaleza y origen de ese mal. Fundamentalmente dos han sido los filósofos que han reflexionado sobre estos aspectos: Immanuel Kant (1724-1804) y Hannah Arendt (1906-1975), esta última sobre todo a la violencia y maldad extrema del nazismo. Kant afirmó que los seres humanos desarrollamos tendencias tanto hacia al bien como hacia el mal; entre esas razones y variantes de mal, el grado más extremo correspondería al de la perversidad, como resultado de subordinar la decisión de si una actuación es moral o no a intereses y principios ajenos a la moral (por ejemplo, principios económicos o biológicos), de modo que el mal absoluto surgiría de la destrucción de la voluntad como expresión genuina de la razón. Desde este punto de vista, Kant rechazaría la existencia de personas que se guían por la perversidad como elección, al contrario, la perversidad sería una falla, una grieta en la razón humana.

Por su parte, Hannah Arendt realizó un análisis mas sociológico y político que antropológico, en relación al desarollo del mal absoluto, que ella dió en llamar banalidad del mal. Para la filósofa, que sufrió en primera persona los zarpazos del nazismo, la fuente y origen del mal absoluto provendría de los totalitarismos como ideologías  y sistemas políticos, racionales y corruptos a la vez, banales y perversos al mismo tiempo. Arendt puso el acento además en la reflexión sobre lo ilimitado e insoportable del mal absoluto, afirmando que desde esa definición el mal absoluto debe ser imperdonable, precisamente por hallarse fuera de todo límite o atisbo de humanidad. Sin embargo, su valoración sobre la maldad de individuos en concreto, sobre todo en relación a los asesinos nazis y especialmente al criminal de guerra de las SS Adolf Eichmann, apresado por el servicio secreto israelí en 1960 y cuyo juicio donde se le dictó pena de muerte siguió y analizó, era ambigua en el sentido de que los exculpaba de la maldad de sus actos y los considerada meros funcionarios al servicio de un sistema totalitario, que cumplían a rajatabla y con perfecta eficiencia con los atroces actos que se les encomendaban. De ahí su conocidad expresión valorativa del mal absoluto como banalidad del mal.

Pide un artículo

¿No encuentras el término que estás buscando? Cuéntanos que artículo estabas buscando y trataremos de redactarlo lo antes posible. ¡Te avisaremos cuando esté listo!