Imagen: Pirámide social en el Antiguo Régimen
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La interseccionalidad o perspectiva interseccional es un punto de vista feminista que afirma que la desigualdad social por el hecho de ser mujer se cruza y refuerza con otras desigualdades que se configuran socialmente (raza, clase social, sexualidad, edad, antecedentes físicos o psíquicos, etnia, aspecto físico...). Así pues, la mujer sufre generalmente diferentes formas de opresión y dominación, por lo que defiende la lucha contra todas ellas al mismo tiempo. El concepto fue acuñado en 1989 por Kimberlé Crenshaw, abogada afroamericana, para describir la múltiple discriminación y dominación que sufrían las mujeres afroamericanas, tanto por ser mujeres como negras. Desde entonces se ha convertido en el punto de vista central de la tercera ola del feminismo respecto a la opresión femenina.
Imagen: Pirámide social en el Antiguo Régimen
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Un rol básico o rol simple es un rol social asociado a una de las características básicas de una persona como son el sexo, edad o parentesco.
En teoría de roles, el rol percibido, más exactamente rol autopercibido, es el rol que cada persona interpreta o considera que debe desempeñar, pudiendo coincidir o no con el rol asignado, socialmente establecido o transmitido por otra persona.
Al sociólogo Max Weber se le debe uno de los análisis más profundos del concepto de dominación. Según él, la dominación es la aceptación y obediencia de ciertos mandatos establecidos generalmente sin que exista conciencia explícita por parte del dominado de esa obediencia. Este acatamiento puede ser el resultado de la mera costumbre, bien por interés personal (por ejemplo, cuando el obrero está dispuesto a obedecer órdenes de su jefe a cambio del salario), bien por las consideraciones racionales hechas en aras de la consecución de otros fines. El efecto de la dominación es generalmente la sumisión y explotación de la voluntad. En todo caso, el individuo interioriza el mandato como norma de observancia simplemente porque son órdenes del dominante, poniendo su voluntad en manos del dominante, sin voluntad propia y por voluntad del dominante y en su favor. Otra particularidad del concepto de dominación de Weber es la existencia de una estructura institucional y administrativa que fomenta la posibilidad de la dominación. Al mismo tiempo, la dominación necesita cierta legitimidad para que el dominado acepte las órdenes del dominante como órdenes. En este sentido, Weber distingue tres tipos de dominación: la dominación racional, cuando se trata de la legitimidad establecida por las leyes; la dominación tradicional, cuando se trata de mandatos respetados desde la antigüedad; y la dominación carismática, cuando se basa en la ejemplaridad de una persona o de sus mandamientos.
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