Emisor de rol

Un emisor de rol es una persona que define en mayor o menor medida en la definición de las expectativas asignadas o asumidas por una persona focal, recipiente del rol. Por ejemplo, en una empresa, el rol del obrero es definido en su totalidad en relación al trabajo por el supervisor y es por tanto el supervisor el emisor de dicho rol.

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Entramado social

A pesar de ser frecuentemente utilizado, el término entramado social es sumamente ambiguo y no ha sido objeto de definición académica en ninguna teoría sociológica al uso. No obstante, podemos definir el entramado social o interconexión social (ver, además interconexión) como  el conjunto de instituciones, redes de relaciones, jerarquías y roles en el que se desenvuelve la vida social (ver, además, factores sociales) que condicionan o influyen a su vez el conjunto de los hechos y fenómenos sociales que se desarrollan en la sociedad. Como el propio nombre indica, sería la base social sobre la que se sustenta el propio devenir social.

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Sobrecarga de rol

La sobrecarga de rol se produce cuando las demandas y expectativas relacionadas con un rol en concreto exceden las capacidades y recursos de la persona que asume el rol (personal focal).

Deben distinguirse las demandas de rol que pueden considerarse como un reto y desafío de aquellas que resultan imposibles de ejecutar sin crear ansiedad o malestar en la persona en cuenstión. Las demandas del tipo desafío pueden resultar difíciles de cumplir en un principio pero son realistas y  la motivación y la dotación de recursos pueden llevar a la persona que debe desmepeñar el rol asignado a autosuperarse y finalmente cumplir con las expectativas, aumentando de esta forma su autoestima. Las demandas fuera de la capacidad y circunstancias de la persona focal, en cambio, solo van provocar desmotivación que incluso puede llevar a que la persona se vea incapacitada para cumplir con expectativas que se planteen en un futuro. La sobrecarga de rol llevará finalmente en muchos casos a que las demandas no solo no se cumplan, sino que se queden muy lejos de las expectativas planteadas en el rol.

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Clase trabajadora

Clase trabajadora es la clase social de las personas y familias que dependen del trabajo que realizan para subsistir, tanto si trabajan para un empresario cobrando o salario, como si trabajan de forma autónoma (consultar, además, clase obrera). La definición es, por tanto, muy amplia y englobaría desde obreros, hasta profesionales independientes, como abogados y arquitectos, hasta pequeños empresarios, y se identificaría por tanto con la clase baja, media y media-alta. De este modo, no puede decirse que sea un término con suficiente concreción para hacer una distinción social y de hecho, la clase trabajadora suele mencionarse para aglutinar más que para distinguir, y de este modo se contrapone al término proletariado, que se limita a los que solo disponen de su fuerza de trabajo para salir adelante, a cambio de un salario, y que se utiliza sobre todo en la discurso marxista. De hecho, desde el marxismo es habitual denunciar el concepto de clase trabajadora como concepto que desactiva la conciencia de clase del proletariado, al unir en una misma categoría tanto a trabajadores de cuello azul. obreros, como a trabajadores de cuello blanco, que realizan funciones burocráticas y de control laboral y social.

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Sacralización

Sacralización es convertir algo en sagrado. Más allá de la significación religiosa, la sacralización es también un fenómeno que se da en el pensamiento y en el ámbito ideológico, cuando un concepto o idea es elevado a lo más alto, venerado y dotado de un valor fundamental, hasta convertirse en dogma. La sacralización es imprescindible si se quiere perpetuar las sociedades y constituirlas por cohesión, porque los conceptos que se sacralizan son elementos esenciales para la formación de la narrativa común necesaria para ello. Esto está muy claro en la modernidad, donde el Progreso, la Razón, la Persona y la Ciencia son conceptos que se han sacralizado por completo, excluyéndolos de todo debate e interpretación y tomándolos como principios básicos de las sociedades. 

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