Un grupo formal es un conjunto de personas (consulta además: Grupos sociales) con objetivos y organización claramente definidos, orientados al desarrollo de recursos, toma de decisiones y la eficiencia, asignando para ello a cada persona una función y rol determinado. Su carácter formal viene dado especialmente por su sujeción a normas, convenciones y estilos concretos y determinados. Aún así, dentro de un grupo formal puede desarrollarse apego emocional y relaciones informales entre las personas que lo integran e incluso pueden desarrollase a partir de él grupos informales pero situándose siempre fuera del ámbito formal del grupo. Son ejemplos típicos de grupos formales, los equipos de trabajo en la empresa, la tripulación de un buque o avión y un escuadrón militar. Dentro de los grupos formales se distinguen los grupos de mando, con una estructura jerárquica y de autoridad muy definida, y los grupos de tareas o equipos de trabajo, que desarrollan su actividad con mayor flexibilidad.
Cronificación
Especialmente en medicina, en relación a una patología concreta, pero también sobre un problema de cualquier tipo, la cronificación es que la patología o el problema en cuestón se convierta en algo crónico o permanente, que tenga difícil solución o no tenga vuelta atrás, por la variedad de factores que afectan al problema, por la complejidad y dificultad de las medidas de solución o por la dinámica propia del problema, por ejemplo la existencia de un círculo vicioso. Se utiliza, como se ha dicho, sobre patologías y enfermedades que se hacen especialmente duraderas, pero al mismo tiempo es frecuente, para referirse a problemas sociales que se perpetúan el tiempo, por ejemplo el encarecimiento de la vivienda, el paro o el consumo de droga. Aunque suele haber razones fundadas para que se produzca la cronificación, a veces la causa principal es la dejadez de los agentes implicados para resolver el problema.
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Antisemitismo
El antisemitismo es la discriminación, odio, hostilidad y agresividad contra los judíos como comunidad, pueblo, religión o supuesta raza. Se trata de una actitud desarrollada desde la antigüedad, cuando hacia el siglo I antes de Cristo los antiguos romanos ocuparon el territorio habitado por los judíos y realizaron campañas de guerra contra los judíos; tanto estos ataques, que perseguían la subordinación y dominación de los judíos, como el hecho diferencial que situaba al judaísmo como religión monoteísta, como opuesto al paganismo politeísta habitual entre los romanos, provocaron una persecución contra la población judía y su identidad colectiva. Estos ataques contra los judíos condujeron a la diáspora judía, unas veces como exiliados y otras como esclavos. Hay que decir que los judíos también vivieron el exilio en el siglo VIII a. C., cuando los asirios vencieron a los judíos y los deportaron a Mesopotamia.
La oposición a los judíos continuó con el cristianismo, especialmente porque los judíos, formando comunidades exiliadas a lo largo y ancho de Europa, fueron considerados culpables de la muerte de Cristo, actitud que se extendió durante la Edad Media hasta la Edad Moderna, aumentando la desconfianza que suscitaban las comunidades judías que vivían aparte profesando otra religión diferente a la cristiana. Precisamente en la Edad Media y en la Edad Moderna eran frecuentes los pogroms o ataques colectivos contra los judíos. Por otra parte, en 1492 los judíos fueron expulsados por edicto de los Reyes Católicos de Castilla y Aragón, episodio notorio en la persecución histórica contra aquellos.
En el siglo XIX se acentuó el discurso contra los judíos. Los términos antisemita y antisemitismo, como actitudes contrarias a lo judío, surgieron en Alemania a finales del siglo XIX para dar un tinte político al odio ancestral contra los judíos, por un lado contra el poder que los judíos estaban adquiriendo en la sociedad como burguesía, y en tambiñen referencia a su supuesta impureza de sangre, en el marco de un discurso racialista. Estos discursos se fueron extendiendo por Europa y los pogroms se multiplicaron. El nazismo, como ideología totalitaria, fijó el antisemitismo como uno de sus principios principales y así se llevaron a cabo uno de los mayores estragos de la historia, el Holocausto, en el contexto de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), cuando se asesinaron sistemáticamente a millones de judíos en campos de concentración y exterminio. El Holocausto, su crueldad e inhumanidad, removió el fondo de la conciencia colectiva en muchos países, y desde entonces el antisemitismo ha sido considerado una ideología especialmente inhumana y peligrosa; hoy día, en muchos países modernos está fuera de la ley el difundir mensajes contra los judíos y cualquier otro tipo de expresiones antisemitas, aunque entre algunos sectores políticos minoritarios e incluso gobiernos abundan y se fomentan aún esos discursos de odio contra lo judío. En resumen, la desrazón del antisemitismo puede definirse así, a través de una frase habitual en inglés: the dislike of the unlike o rechazo de lo diferente; ahí radica su inhumanidad, precisamente en considerar que no todos somos iguales, y que ello justifica la violencia contra los que son diferentes, siendo el pueblo judío una mera excusa para ponerla en práctica.
Comunidad rururbana
Una comunidad rururbana es una comunidad que está inserta y vive en un espacio geográfico que combina características de los espacios rurales y urbanos. Generalmente se trata de comunidades rurales en las que se desarrollado un proceso de urbanización notorio y en las que la comunidad rural tradicional va perdiendo presencia e influencia, de forma que aspectos como la identidad comunitaria, el sentimiento de pertenencia, la cohesión social y la inclusión van perdiendo peso en favor de aspectos como el individualismo, el anonimato, la marginación y la exclusión, más propios de comunidades urbanas. Dicha proceso de transformación puede provocar que se desarrollen situaciones de alienación, desarraigo y conflicto; en este sentido, el trabajo social y la acción comunitaria se hacen indispensables para que signa manteniéndose los vínculos sociales del mundo rural. Lejos de suponer una forma de aislamiento comunitario, dicho trabajo colectivo puede suponer además una oportunidad para integrar a los recién llegados, desarrollándose de este modo la comunidad rururbana como comunidad multicultural integrada por personas con diferentes valores, costumbres y estilos de vida.
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Élite simbólica
Élite simbólica es un grupo social más o menos estructurado que ostenta poder o liderazgo, siendo de esta forma un agente principal en la formación de discursos dominantes e ideología. Frente a las oligarquía o élites duras, que ejercen su poder de forma coercitiva, las élites simbólicas ejercen su influencia a través de discursos con un sentido y significdo, con un simbolismo. Sin embargo, estas élites simbólicas no operan al margen de las oligarquía, al contrario, refuerzan su poder constituyendo la superestructura del sistema. Forman parte de las eĺites simbólicas los intelectuales y artistas colaboradores del poder, los científicos e investigadores que refuerzan el discurso de progreso alrededor de la tecnología, los influencer de todo tipo, que desde sus torres crean tendencias de opinión.